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Ruta literaria por Salamanca

Salamanca es una urbe cosmopolita que no se desprende de sus tradiciones, es la ciudad dorada y la morada de una rana dormida encaramada en una calavera que desea suerte a los estudiantes que la descubren.

Salamanca, ciudad monumental bañada por el Tormes, es un regocijo para los sentidos. Todas las
Catedral de Salamanca manifestaciones artísticas se adueñan de sus calles. Por sus calles transita, todos los días del año, un hervidero de gentes de todos los colores cuya sola presencia demuestra su carácter internacional: Salamanca es cosmopolita. La ciudad sólo precisa pies para caminar y ojos para ver. Es lo único que exige esta urbe grandiosa hecha a la medida del hombre.

Son numerosos los personajes históricos y literarios que salen al encuentro al doblar la esquina de cada
Fray Luis de León Frente a la Universidad calle. Todos ellos han dado a la ciudad ese carácter universalista. Quién dice que Fray Luis de León no sigue impartiendo clases en la Universidad ni repite todas las mañanas su famosa frase "como decíamos ayer". Una estatua frente a la fachada plateresca de la Universidad recuerda su presencia. ¿Nadie se ha encontrado alguna mañana al Lazarillo de Tormes, famoso personaje de la obra anónima que marcara la picaresca como género literario, cruzando el puente romano? Otra escultura lo recuerda junto al río. ¿Ni al rector Miguel de Unamuno paseando por las calles de camino a la Universidad, donde fue rector durante muchos años? El claustro del Palacio de Anaya guarda un busto del filósofo. ¿Y a Cristóbal Colón saliendo del convento de San Esteban después de conversar con los Reyes Católicos mientras negociaba su incierto viaje hacia las Indias?.

Los nombres son muchos: el maestro Salinas, Elio Antonio de Nebrija, autor de la Gramática Castellana, sin olvidar al dominico Francisco de Vitoria, que creó el Derecho Internacional en el siglo XVI, un argumento histórico que la propia ciudad utilizó en Bruselas para solicitar convertirse en Ciudad Europea de la Cultura en 2002.

Pero podemos centrarnos en los más influyentes para la ciudad y sus habitantes, y destacar también algún lugar de la ciudad que se recogen en sus mitos y leyendas:

Santa Teresa de Jesús

Nace en Ávila el 28 de marzo de 1515. Entra en el Monasterio de la Encarnación de Ávila, el 2 de noviembre de 1535.

Funda en Ávila el primer monasterio de carmelitas descalzas con el título de San José el 24 de agosto de 1562.

Inaugura el primer convento de frailes contemplativos en Duruelo el 28 de noviembre de 1568. Llegará a fundar 32 casas.

Hija de la Iglesia, muere en Alba de Tormes el 4 de octubre de 1582.

La primera edición de sus obras fue el 1588 en Salamanca, preparadas por Fr. Luis de león.

El 24 de abril de 1614 fue beatificada por el Papa Pablo V, y el 12 de marzo de 1622 era canonizada en San Pedro por el Papa Gregorio XV.

El 10 de septiembre de 1965, Pablo VI la proclama Patrona de los Escritores Españoles. Gracias a sus obras -entre las que destacan el Libro de la Vida, el Camino de Perfección, Las Moradas y las Fundaciones- ha ejercido en el pueblo de Dios un luminoso y fecundo magisterio, que Pablo VI iba a reconocer solemnemente, declarándola Doctora de la Iglesia Universal el 27 de septiembre de 1970.

Teresa es maestra de oración en el pueblo de Dios y fundadora del Carmelo Teresiano.

Unamuno

Miguel de Unamuno y Jugo nació en Bilbao en 1864. La guerra carlista que vivió allí de niño pasaría a ser tema de su primera novela, Paz en la guerra. Unamuno estudió Filosofía y Letras en Madrid, pero pasó casi todo el resto de su vida en Salamanca, donde obtuvo la cátedra de griego e historia de la lengua. Subió al rectorado de la Universidad de Salamanca en 1901.

En 1924 Unamuno fue destituido de su puesto de rector de la Universidad de Salamanca por el dictador Miguel Primo de Rivera. Fue desterrado a una de las islas Canarias, pero se refugió en Francia. Volvió a Salamanca en 1931 y ocupó de nuevo el rectorado de la Universidad de Salamanca, donde continuó su vida de intensa intelectualidad. Unamuno poseía una cultura muy amplia. Conocía lenguas y literaturas modernas y antiguas y le interesaba la filología. Las obras de Unamuno se distiguen por una fuerte preocupación filosófica e incorporan sus estudios de Kant, Hegel, Kierkegaard, Nietzsche, Schopenhauer e Ibsen.

A Unamuno le apasionó toda su vida la filosofía y la historia, sobre todo la filosofía de la historia de España. Fue profundamente religioso pero se distanció mucho de la ortodoxia cristiana. El pensamiento unamuniano refleja su angustia por la división entre lo ideal y lo real, entre el corazón y la razón. Unamuno perdió la fe católica tras unas crisis juveniles. Vivió unos años de militancia socialista y estuvo afiliado al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) entre 1894 y 1897 . Otra crisis a los 31 años le renovó la meditación sobre los problemas espirituales y la política; en 1895 Unamuno le escribió a Clarín: "Sueño con que el socialismo sea una verdadera reforma religiosa, cuando se marchite el dogmatismo marxiano." Abandonó la militancia política en 1897, concentrando su atención en el problema de la muerte y de la nada. Los dos grandes temas del problema de España y del sentido de la vida humana lo angustiaron toda su vida.

Además de preocuparse por el futuro de su país, Unamuno mostró una profunda preocupación por su fin personal. La fe es un problema central en su obra, pero no le interesaba la fe estática sino la fe individual y personal. Para Unamuno el anhelo de Dios y de la inmortalidad era tan importante como el aspecto científico-racional del individuo. Reconoció, sin embargo, que la fe tradicional no podía sostenerse ante los avances científicos modernos. Según Unamuno, la persona siente la necesidad de Dios y la fe llega a ser una afirmación del individuo. Sin embargo, Unamuno insistió que el aspecto racional de la persona no le permite creer ciegamente.

Unamuno es uno de los escritores más importantes del grupo llamado la "Generación del 98," preocupados por el futuro de España ante el mundo moderno. El año 1898 fue el en que España perdió sus últimas colonias ultramarinas, hecho que provocó un examen de la situación histórica del país. Los escritores identificados con la Generación del 98 abogaban por una "europeización" de España. Para Unamuno esa europeización debía abarcar también una "españolización" de lo europeo.

Cuando las tropas nacionalistas de Francisco Franco se apoderaron de Salamanca al principio de la Guerra Civil, Unamuno resumió su opinión de la política del "Generalísimo" en la consabida conclusión concisa: "Venceréis, pero no convenceréis." Por su postura ante las fuerzas franquistas, Unamuno fue destituido y sufrió arresto domiciliario. Murió repentinamente el 31 de diciembre de 1936.

Fray Luis de León

"En lo natural fue pequeño de cuerpo, en debida proporción; la cabeza, grande, bien formada, poblada de cabello algo crespo; el cerquillo, cerrado; la frente, espaciosa; el rostro, más redondo que aguileño; trigueño el color; los ojos, verdes y vivos. En lo moral, el hombre más callado que se ha conocido, si bien de singular agudeza en sus dichos, con extremo abstinente y templado en la comida, bebida y sueño; de mucho secreto, verdad y fidelidad; puntual en promesas y palabras, compuesto, poco o nada risueño". Así lo definió Francisco Pacheco en su Libro de verdaderos retratos.

Fray Luis nació en Belmonte (Cuenca) -que no en Belmonte de Tajo, como afirman algunos manuales o ediciones críticas de sus obras- el mismo año en que nacía Felipe II (1527). Era hijo del abogado y consejero áulico Lope de León y de Inés Varela. Su familia se traslada -y él con ellos- enseguida a Madrid, y él mismo, cuando ha cumplido los catorce años se marcha a estudiar a Salamanca (la ciudad más importante en la vida de Fray Luis). Ingresa pronto, y allí, en los agustinos, en cuya orden profesa en 29 de enero de 1544. Estudia, con Fray Juan de Guevara filosofía, y con Melchor Cano teología. La exégesis bíblica se la dirigió Cipriano de la Herga. Bachiller en Toledo y doctor en Teología por Salamanca. Y empieza la carrera de las cátedras: la de Biblia, la de Santo Tomás; tras la cárcel, la de Filosofía Moral, de nuevo la de Biblia ... Pero desde el 27 de marzo de 1572 hasta el 7 de diciembre de 1576, Fray Luis estuvo en la cárcel

Ya durante sus estudios tuvo ocasión de ejercitarse y distinguirse como maestro, orador y lector dentro de su Orden, tanto en Soria como en Salamanca y otros lugares en que los agustinos celebraron reuniones capitulares, fiestas religiosas, etc. Cuando, a finales de 1.561, aspiró a la entonces vacante cátedra de Teología de la Universidad de Salamanca, no faltaron en sus discursos ataques contras sus competidores, los dominicos. Habiendo obtenido, después de un primer fracaso, el triunfo, se atrajo el rencor de esa Orden que había de perseguirle largo tiempo aún después de su muerte.

La Celestina

Se llama también Tragicomedia de Calisto y Melibea y es una obra dialogada en prosa que no se puede representar en el teatro debido a su gran extensión y a su estructura.

La primera edición (Burgos, 1499) tenía 16 actos; la de Sevilla (1502) 21 actos; en la edición de Toledo de 1562 se le añadió un acto más.

Durante mucho tiempo se dudó acerca de la autoría de la obra. Se da como seguro que fue Fernando de Rojas, que nació en Puebla de Montalbán (Toledo), probablemente en 1476. Estudió leyes en la Universidad de Salamanca y llegó a a ser Alcalde Mayor de Talavera (Toledo), donde murió en el año 1541.

Según cuenta él mismo en el prólogo, leyó el primer acto de la obra que circulaba entre los estudiantes de la universidad sin saber quién lo había escrito. Le gustó y se dedicó a continuar la obra con el resto se los actos, acabando en 15 días, durante sus vacaciones.

Hay críticos literarios que consideran la imposibilidad de que Fernando de Rojas se identificara tan perfectamente con el autor del primer acto; y que fue él quien escribió toda la obra. Hoy se acepta que en la creación de la obra intervinieron dos autores.

Argumento: En La Celestina se muestran los trágicos amores de Calisto y Melibea y las malas artes que emplea la alcahueta Celestina para que se enamoren.

Calisto, un mozo inteligente y de clase alta, ha conocido en una huerta, algo alejada de la cuidad, a la bellísima Melibea, y se ha enamorado de ella. Vuelve a encontrársela en la ciudad, cerca de la iglesia, y le comunica sus sentimientos; ella lo despide irritada. Vuelve Calisto a su casa y confiesa su amor y su pesar a su criado Sempronio. Éste le propone que utilice a la vieja Celestina como intermediaria, para que suavice la aspereza de Melibea.
Celestina logra entrar en la mansión de Melibea e intercede en favor del enamorado; consigue vencer su esquivez y la joven corresponde a Calisto. Sempronio y Pármeno, criados de Calisto, de acuerdo con Celestina, desean explotar la pasión de su amo, que había ofrecido a la vieja una cadena de oro si lograba sus propósitos. Los criados reclaman su parte a la vieja, que se niega; la matan y huyen. Pero son apresados y muertos por la justicia.
Calisto suele visitar a Melibea trepando a su jardín por una escalera de cuerda; estando en él, se produce en la calle una pelea. El joven, pensando que uno de sus nuevos criados tiene problemas, desea intervenir en ella y al bajar por la escalera cae al vacío. Calisto muere, y Melibea, al saberlo, sube a una torre y se arroja desde lo alto.
La obra termina con el llanto de Pleberio, padre de Melibea.

A pesar de la la obra es bastante cruda, tanto por las pasiones como por el lenguaje utilizado, la intención es didáctica. Intenta prevenir a las muchachas de la época contra las trampas de las alcahuetas que trataban de minar su recato; y advertir a los jóvenes de todos los tiempos contra las locuras del amor, contra la tentación de sentir el amor como lo único y los más importante; como algo que si no se domina conduce a la destrucción y a la muerte.

En Salamanca se encuentra el Huerto de Calisto y Melibea. Es el lugar en el que Fernando de Rojas situó los hechos de esta archifamosa tragicomedia. Se supone que aquí tuvo lugar el terrible desenlace de los dos enamorados. Es un precioso jardín que se sitúa sobre los restos de la antigua muralla de la ciudad, y desde el cual se divisa una magnífica panorámica de la orilla del Tormes. Es uno de los parques más bonitos de Salamanca. Es un lugar para meditar, pasear, disfrutar del paisaje y de la naturalez. Se ha reproducido el busto de La Celestina qee se encuentra en el parque.

Las Cuevas de Salamanca

La cueva de Salamanca no muy lejana a las dos catedrales de esta ciudad, era el lugar donde el Diablo enseñaba lo que todas las escuelas ocultaban. De entre los muchos pupilos que frecuentaron al Maestro Negro destacaba Enrique de Villena, de quien se refiere que era el séptimo de siete aplicados aprendices. El Maestro pidió, a cambio de sus enseñanzas, el alma de uno de los siete.

El de Villena se quedó el último, destinado por sorteo a ser pago de las lecciones, pero a última hora sorteó él mismo las zarpas del diablo y salió de la cueva indemne. Bueno, casi indemne: perdió la sombra, que quedó en manos del Maligno. Y ya se sabe que un hombre sin sombra no deja de despertar rumores entre las gentes de bien...

Durante mucho tiempo la Cueva de Salamanca, aunque tapiada por las autoridades, se dice que proseguía su labor, oculta en las cercanías del seminario de Carvajal y de la que la gente sigue llamando, por don Enrique, torre de Villena. Se entraba a ella, se decía, por las ruinas de una carbonería.

Mitos y leyendas: En el norte argentino la Leyenda de la Salamanca tiene muchos adeptos, los que están convencidos de su existencia. Los cantores populares han recogido este pensamiento folclórico volcándolo en canciones que hablan de su existencia y logros obtenidos por aquellos que la han visitado.

Básicamente se trata del baile de los diablos, donde asisten los condenados, los perdidos, los poseídos, es decir todos aquellos socialmente repudiados. También entran a La Salamanca aquellos que quieren obtener ciertas destrezas para el canto, la oratoria, la jineteada, etc. que el Diablo les otorga a cambio de su alma, la que debe ser entregada en un tiempo estipulado en el contrato firmado con sangre. En la región montañosa el pueblo la ubica en las cuevas y socavones de las laderas. Dicen escuchar música, risas estridentes y un irresistible deseo de ingresar en ella. En cambio en la llanura boscosa el paisano dice que ésta se halla en lo profundo de los montes. Junto a los diablos , las diablas y los marginales que arman tremendo alboroto cantando y bailando, están las brujas y brujos que van a actualizar sus conocimientos.

Salamanca: Antro secreto, conocido solo por los iniciados en las artes de la brujería, donde en las noches de los sábados se reunen hechiceros, adivinos y brujos (CALCUS) en compañía de animales colaboradores y espíritus convocados con la finalidad de divertirse y planear actividades. Quienes afirman haber estado allí lo describen como un recinto iluminado con lamparas de aceite humano y donde reina gran alboroto por los gritos y carcajadas de los concurrentes.

Allí se realizan conjuros y maldiciones, para poder ingresar se debe conocer la contraseña, sin la cual la entrada permanece invisible, si por el contrario se conoce se ingresa al recinto pasando por una especie de laberinto tortuoso, donde el recibimiento son experiencias terroríficas, sin amilanarse.

Entre otros se debe sortear el ARUNCO, con un chivo maloliente que a embestidas lo empujara hacia el interior. Una enorme culebra colgante, amenazando de cuya boca rezuma baba sanguinolienta y finalmente con un BASILISCO de ojo centelleante. Los adeptos no pueden revelar la entrada a la SALAMANCA a riesgo de tener que padecer un terrible castigo que se dicte contra el.

Se ha pretendido derivar el vocablo del Aimará sallamanca que significa "piedra abajo" pero la mayoría presume que tanto el mito como la denominación son de origen hispano y común en toda América del Sur, aun se mantiene en el noroeste Argentino y zona de la Puna, sur de Bolivia.

El Lazarillo de Tormes

Puede considerarse la novela picaresca del Siglo de Oro. Este libro es anónimo, probablemente las primeras ediciones son las de Burgos, Alcalá y Amberes de 1554, a mediados del siglo 16. Todos los anteriores libros a este solian tener como protagonista a algún héroe o cavallero famoso, por el contrario, el autor de Lazarrillo de Tormes quiso escribir a un mozo pobre como protagonista, y dando comienzo a la novela picaresca. Algunos críticos consideran la prosa de este libro vulgar por lo que algunos han llegado a suponer que el autor pudo ser un hombre de clase baja. Gregorio Marañon no piensa igual, el cree que el escritor es excelente, que lo cuenta todo como si estuviera en una conversación y eso es mas bién un mérito.

Lazarillo nació en Tejares, un pueblo de Salamanca, para ser mas exactos en el río Tormes. Despues la historia se desarrolla por las diferentes viviendas de los amos, distribuidas por toda Castilla- La Mancha.

Argumento: Un niño es vendido por su madre por que no lo puede mantener, es Lázaro, que nos cuenta la historia de su vida. El pobre chaval ha nacido en Salamanca, junto al Tormes, en el seno de una familia pobre y se ve obligado a servir a varios amos. Pasa por siete amos diferentes: Un ciego, un clérigo, un escudero, un fraile, un buldero, un capellán y un alguacil. El ciego le educa en la astucia y en el engaño. Con todos ellos lo pasa muy mal por diferentes razones: no le dan de comer, le pegan, hacen que le persigan, lo maltratan... Y a pesar de todo eso tiene que salir adelante. Al final se independiza, y ya hombre casado disfruta de una situación que considera próspera, aunque su esposa mantenga relaciones dudosas con un arcipreste.

La historia se remonta al siglo XVI. Transcurre desde que Lázaro nace hasta que se casa, unos 25 años.


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