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Ruta turística: Los Conventos

Convento de las Dueñas
Comienza esta ruta con un convento correspondiente al primer tercio del siglo XVI. Fundado por religiosas dominicas y gracias a doña Juana Rodríguez Maldonado que donó su propio palacio para la causa. En la construcción intervinieron los maestros Juan de Álava y Rodrigo Gil de Hontañón. Es de la Orden Dominica, y fue levantado sobre un antiguo palacio mudéjar.

Al s. XVI corresponden la portada lateral, plateresca, la iglesia, gótica y el claustro, renacentista. La iglesia, de nave única y bóvedas góticas, tiene como elemento destacable las arandelas de cerámica que se hayan colocadas en las claves. Lo más preciado del monumento es el claustro, de planta pentagonal. Tiene dos plantas en las que destacan los abundantes elementos ornamentales en los capiteles y medallones, lo que lo hace uno de los claustros más bellos del renacimiento salmantino. La fachada plateresca contiene columnas abalaustradas acompañadas de medios puntos que estructuran los dos cuerpos que la componen. Entre medallones y escudos se encuentra una imagen de la Virgen con el Niño. Aún se conservan algunos restos de la arquitectura mudéjar de la estructura inicial, como un solar en el que se encuentra situado el Museo Provincial.

Se trata de un conjunto de gran calidad y elegancia arquitectónica.

Convento de San Esteban
Dentro de la plaza del Concilio de Trento nos encontramos este templo de fachada plateresca, un retablo cobijado bajo un arco triunfal. La iglesia responde al estilo de un templo dominico, es decir, planta de cruz latina con una única y ancha nave central y capillas en los laterales. Es considerable su altura y amplitud. El proyecto comenzó a trazarse y a construirse en 1524 por Juan de Álava, Juan de Ribero Rada, autor del cimborrio, y Rodrigo Gil de Hontañón entre otros. La decoración renacentista está compuesta de blasones de los Álvarez de Toledo, promotores de la obra, y estatuas de antiguos padres dominicos. Una de las escenas presenta la Lapidación de San Esteban, de Ceroni. En el segundo cuerpo de la fachada hay un magnífico Calvario. El templo fue un centro importante durante la Contrarreforma, prestando ayuda a Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola, Francisco Vitoria y Cristóbal Colón.

El pórtico, de estilo italiano y a la derecha de la fachada, nos muestra la entrada al convento. Su fachada, se halla protegida por un arco triunfal y está labrada a modo de gigantesco retablo en el que destaca el motivo central de la Lapidación de San Esteban, obra del milanés Ceroni, entre una gran profusión plateresca de estatuas de santos bajo doseletes, medallones y grutescos.
A través del zaguán se accede al claustro de los Reyes, con bóvedas góticas estrelladas en su parte inferior y con grandes ventanales en la parte superior. Colindante con el claustro se encuentra el claustro de Colón, donde se dice que el almirante hablaba sobre sus viajes. La antigua Sala Capitular, también llamada panteón de los Teólogos, alberga las tumbas de Francisco de Vitoria y Domingo de Soto, entre otros. A través de la escalera de Soto se accede a la parte superior del claustro. La sacristía, construida por el obispo de Tuy, es obra de los arquitectos Juan Moreno y Alonso Sardiña y mezcla elementos del renacimiento con elementos barrocos.

En el interior vemos crucerías góticas. Al fondo, la Capilla Mayor, muestra un retablo barroco obra de José Benito Churriguera, con una decoración y dinamismo inigualable. Este retablo contiene una serie de columnas salomónicas en su parte inferior y un cuadro que representa el martirio de San Esteban obra de Claudio Coello, en su parte superior.

El atrio está situado a la derecha de la fachada. Encima se encuentra la biblioteca que fue construida en 1683. Por el atrio se accede al claustro de los Reyes Católicos, obra de Fray Martín de Santiago, donde se combina la estructura gótica con los arcos renacentistas. Existen más capillas, cerradas por rejas y repartidas por el templo. La zona de clausura acoge lugares excepcionales como el Salón de Profundidades, donde relató Cristóbal Colón el motivo de su viaje.

Para finalizar la visita, por la escalera del Soto se llega al coro en el que destaca su sillería y el gran fresco de Antonio Palomino, de 1705, que representa El triunfo de la Iglesia. Por último, destacar que por los muros de este afamado convento pasaron personajes de la talla de San Ignacio de Loyola o Santa Teresa de Jesús.

Colegio de Calatrava
Hacemos una parada en este colegio, nacido al calor de la Universidad y en el que se establecieron las Órdenes Militares. Fundado en el siglo XVI, fue diseñado por Joaquín de Churriguera pero, tras su muerte, el colegio se vio sometido a numerosos cambios que lo llevaron a adquirir un estilo frío y clasicista, siendo la portada la única que se salva. De forma rectangular, está formado por cuatro torres; las dos delanteras enmarcan la portada a la que se accede por una escalinata barroca. Custodiando la puerta se encuentran dos ángeles con la bandera de la cruz de Calatrava. En la capilla, de muy fuerte estilo academicista, bajo el torreón derecho, tiene retablos neoclásicos (primero en la región castellano-leonesa) de piedra de elegantes columnas del XVIII y guardó cuadros de Goya, desaparecidos durante la guerra de la independencia.

Es destacar el hecho de que en 1790 el ilustre don Melchor Gaspar de Jovellanos llevó a cabo una reforma de los estudios que se impartían en el colegio.

Iglesia de Santo Tomás Cantuariense
Esta iglesia románica, fundada en 1175, y consagrada a Santo Tomás Becket, Arzobispo de Canterbury, tres años después de su canonización. El templo es de cruz latina y de una sola nave cubierta con techumbre de madera, y con tres ábsides semicirculares y escalonados con abundante ornamentación vegetal y esvásticas germánicas animados por pilastras y ventanas molduradas de los que sobresale el crucero en altura. Los brazos colaterales contienen bóvedas de cañón agudo.

La puerta de ingreso se encuentra en el costado norte presentando una gran sencillez y limpieza con arquivoltas apuntadas sobre columnas esculpidas. En el interior destaca la tumba de don Diego Velasco, obispo de Ávila, con estatua adyacente de piedra, que se halla en el fondo del lado derecho del transepto. Dentro de la iglesia hay algunos capiteles que son especialmente importantes recordando la escultura del siglo XII, concretamente en el lado de la Epístola, el capitel del arco triunfal representa el enfrentamiento de dos jinetes que es una alegoría a la guerra entre cristianos y musulmanes en la Reconquista. El retablo contiene una tabla de la Virgen con el Niño. En el exterior pueden verse pequeñas ventanas y capiteles con elementos vegetales, de estilo románico.

Historia

Thomas Becket, que fue arzobispo de Canterbury y con ello Primado de Inglaterra, era también Canciller del Rey Enryque II. Por orden del monarca, el Arzobispo fue asesinado en la catedral el 29 de Dic. De 1170, por protestar contra leyes abusivas del monarca. El papa Alejandro III canonizó a Thomas Becket dos años más tarde, el 21 de Febrero de 1173.

El culto del nuevo mártir se expandió por diversos países de Europa, erigiéndose numerosas iglesias en su honor. Entre ellas se distingue por la belleza de su estilo románico la Iglesia de Santo Tomás de Canterbury en Salamanca, edificada en la temprana fecha de 1175, que fue la primera que se deificó en el mundo católico en honor de Santo Tomás de Cantuariense.

Esta temprana llegada al culto del Arzobispo mártir parece deberse a la devoción de Leonor, la esposa angevina del rey Alfonso VIII de Castilla, que era hermana del rey Enrique II de Inglaterra, por cuya inspiración aparece en 1177 una capilla dedicada a Becket en la Catedral de Toledo, que en 1179 se puso bajo el patronato de la Reina Leonor. El obispo de Sigüenza Joscelmo (1168-1178), nacido en aquitania como la Reina Leonor de Inglaterra, dedicó también una capilla en la Catedral seguntina a Thomas Becket.

Otros protagonistas de la devoción de Santo Tomás en el Reino de León fueron los mercaderes venidos de Inglaterra y Francia, cuya presencia aparece frecuentemente en al documentación de la época. Bajo el nombre de francos, se designaba en el s. XII a las gentes venidas no sólo de lo que entonces era Francia, sino también a los numerosos visitantes de las islas Británicas.

La Iglesia de Santo Tomás de Canterbury en Salamanca no es la única en el reino de León, ya que aparecen también capillas dedicadas a este Santo en Zamora (1180?), Toro (1194), Lugo (1195), así como un hospital en Astorga (1195) y nua mención en un calendario litúrgico hacia 1190.

La devoción a Santo Tomás de Canterbury fue un fenómeno internacional de rápida difusión. Incluso el emplazamiento de su Iglesia en Salamanca está justamente en el emplazamiento preferido por la colonia portuguesa en Salamanca, que se extendía desde la Iglesia de Santo Tomás y la de San Pablo y el barrio circundante al templo de Nuestra Señora de la Vega. Aunque en el Fuero de Salamanca se alude a la presencia esporádica de portugueses en varios barrios de Salamanca, la mayoría estaban instalados en dicha área.

Dicha Iglesia salmantina de Santo Tomás Cantuariense fue desde su origen un lugar de encuentro de gentes de países como Inglaterra, Francia, España y Portugal, y fue la primera que apareció en Europa para conmemorar el martirio de Tomas Becket. Nuestra asociación se abre también a una visión y una vivencia entre los pueblos que va más allá de cualquier frontera política, religiosa y cultural.


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