ALCALÁ
DE HENARES Y SU UNIVERSIDAD
La ciudad de
Alcalá de Henares, cuna de Miguel de Cervantes, fue declarada
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1998, en
reconocimiento a su condición de 'primera ciudad universitaria
planificada como tal' que ha existido en el mundo. Esta declaración
de la UNESCO se refiere no solamente al patrimonio histórico-monumental
de Alcalá, sino a la trascendente significación cultural
que tuvo la ciudad desde que el Cardenal Cisneros fundó la
Universidad Complutense en 1499.
En su declaración, la UNESCO hace mención expresa
a la Universidad y al recinto histórico de Alcalá
de Henares, un conjunto urbano que se desarrollo a partir de la
Edad Media, y en el que convivían judíos, musulmanes
y cristianos en la tolerancia. La creación de la Universidad,
a finales del siglo XV, originó una gran expansión
artística y cultural durante el Renacimiento y el Siglo de
Oro. Francisco Ximénez de Cisneros -arzobispo de Toledo y
dos veces Regente- puso en marcha un gran programa humanístico
y teológico desde la Universidad y los Colegios Menores,
e impulsó la edición de obras religiosas y profanas
de gran trascendencia, como la Biblia Políglota.
1.
Historia: En 1499 Cisneros fundó la Universidad de
Alcalá de Henares, cuyo Colegio Mayor era el de San Ildefonso.
La fachada mayor del centro es de Rodrigo Gil de Hontañón,
una interesante muestra plateresca. En el interior del gran edificio
hay varios patios, destacando el de Santo Tomás de Villanueva,
herreriano, y el Trilingüe, donde se ubicaba la antigua escuela
de hebreo, latín y griego. Realizada con fines eclesiásticos, la Universidad de Alcalá también cuenta con algunas iglesias, entre ellas la " Capilla de San Idelfonso " la cual, con su techo de madera tallada, constituye un ejemplo perfecto del estilo mudéjar de la ciudad. El colegio y la iglesia de los Jesuitas construidos con un estilo más sobrio representan bien los lazos estrechos entre la religión y la enseñanza. Por sus numerosos monumentos eclesiásticos y universitarios, Alcalá de Henares ilustra de forma única el espíritu del humanismo del siglo XVI.
El siglo XVIII, sobre todo en el último
tercio, fue especialmente crítico para los estudios universitarios
en España, ya que se vieron sometidos a reformas transcendentales
en sus métodos de enseñanza. Sin embargo hay que notar
que es en ese período cuando Melchor de Jovellanos llega
a nuestra Universidad y se confiere el grado de Doctora en Filosofía,
a la primera mujer en que lo recibe en España, Maria Isidra
de Guzmán y de la Cerda.
Trasladada a Madrid a mediados del siglo XIX,
como resultado del proceso de desamortización, la aspiración
de recuperación de la Universidad de Alcalá se mantuvo
viva desde entonces gracias a la Sociedad de Condueños. El
aliento de los alcalainos, el prestigio de su pasado, la recuperación
de la memoria histórica y el nuevo impulso que dio a la educación
en España la transición democrática, hicieron
posible que en 1977 volviera a abrir sus aulas la Universidad de
Alcalá. Desde entonces hasta la fecha, el esfuerzo colectivo
y el tesón de sus gestores han hecho posible recuperar su
patrimonio intelectual, cultural y arquitectónico. La singularidad
del modelo universitario, la aportación histórica
a las letras y a las ciencias, a la belleza y riqueza de sus edificios
ha hecho que el 2 de Diciembre de 1998, la UNESCO declarara la Universidad
de Alcalá, Patrimonio de la Humanidad.
La moderna Universidad de Alcalá mantiene
sus tradicionales facultades humanistas que la acreditaron en el
pasado con un especial empeño en la promoción y difusión
de la lengua española a través tanto de sus estudios
como del Premio Cervantes que anualmente entregan
en nuestro Paraninfo SS.MM los Reyes de España.
A los clásicos estudios humanistas y de ciencias sociales,
la Universidad de Alcalá ha incorporado las más novedosas
titulaciones en todos los campos científicos como las ciencias
de la salud e ingenierías distribuidas en sus diversas sedes-
Campus de Alcalá, El Encín y Guadalajara- que constituyen
todas ellas, junto con el Parque Científico y Tecnológico,
un factor decisivo de proyección internacional y de elemento
dinamizador de la actividad en nuestra región.
La fachada está construida con piedra de Tamajón (Guadalajara) consta de tres pisos en la que se sobreponen cinco calles verticales. La central es la más importante. Sobre la puerta de entrada resalta el medallón de San Ildefonso y dos bellos blasones del Cardenal Cisneros. Sobre estos, la ventana más importante del edificio, ya que guardaba la biblioteca “símbolo del saber” encontrándose custodiada por dos alabarderos esculpidos por el entallador Hans de Sevilla. Recordemos que estamos ante una obra del siglo XVI, la imprenta acababa de nacer y los libros eran todavía escasos y valiosos. Enmarcando este conjunto se encuentran dos pares de columnas sujetadas por dos atlantes, rematadas con capitel renacentista. Las ventanas laterales presentan dos medallones con las figuras de San Pedro y San Pablo que representan la llave y la espada, símbolos de los seguidores de Cristo.
Ya en el tercer piso se descubre el impresionante blasón del que fue rey de España y emperador de Alemania, Carlos V. Al igual que en Toledo lo más sorprendente es el águila bicéfala timbrada con la corona imperial. En el interior en un escudo cuarteado aparecen representados los cuatro reinos que consiguió reunir bajo su persona.
Finalmente el frontón triangular con la figura de Dios Padre, obra, junto al escudo del emperador, del salmantino Juan Guerra. Rematando el frontón cuatro figuras humanas unidas por guirnaldas de frutas: las de la izquierda son dos varones, uno joven y otro viejo, sucediendo lo mismo a la derecha con dos mujeres simbolizando el paso del tiempo.
Enmarcando el cuerpo principal y la portada de la fachada cuelga el cordón de la orden de San Francisco de Asís con los nudos que representan los votos de pobreza, obediencia y castidad, al igual que en otro tiempo lo hiciera de la cintura del fundador del Colegio Mayor, Fray Francisco Jiménez de Cisneros.
El
Paraninfo, Es este el lugar mágico
y emocionante por excelencia de este conjunto de edificios, de toda
la Universidad. El ámbito donde se leían los ejercicios
de grados, donde los alumnos después de muchos años
de estudio y ambiciones veían llegar su nota de aprobado
y abrirse el camino de su actividad profesional.
La puerta se escolta de unas yeserías
y una cartela en que figuran los nombres de los autores de la Biblia
Políglota. Entramos por ella a un gran salón donde
se respira un aire poblado de intelectuales dejes. Se construyó
en 1520, al tiempo que los primeros edificios universitarios. Sorprende
en primer lugar la techumbre de la sala, uno de los mejores artesonados
del arte español. Aunque el todo se sujeta por dos vigas
maestras, la decoración se expande sobre una superficie plana,
o almizate, que plegada en los extremos a modo de artesa, descansa
sobre la línea del arrocabe, ya en los muros, decorado con
escudos de Cisneros y figuras de arpías. Este artesonado
se decora con labores geométricas de filiación mudéjar,
y se compone de una enorme malla de triángulos equiláteros
que en lazo de seis van formando hexágonos y estrellas encajadas
entre sí, en cuyo centro surge un florón dorado. Los
colores azul, rojo y oro dominan esta estructura de filigrana increíble.
Los
muros del Paraninfo alcalaíno se cubren de yeserías
trabajadas a cuchillo, con restos de la primitiva pintura en tonos
azules y rojos. Los espacios vacíos hoy se cubren de reposteros
con escudos de los arzobispos y señores de Alcalá,
más vítores y nombres de los más afamados profesores
y discípulos del centro: estos carteles reúnen un
alto porcentaje de las máximas figuras de la literatura y
la ciencia del Siglo de Oro español.
En
el lateral de la sala, frente a la entrada, se alza la Cátedra
o tribuna de los oradores, que se compone de tres nichos, el central
de ellos coronado por otro escudo cisneriano. Decorada con grutescos
y candelieri policromados en azul, rojo y oro, ese era el lugar
donde subían en las sesiones de grados el doctorando, su
tutor y su oponente, para allí hacer la lectura de las tesis
doctorales y celebrar las oposiciones a cátedras. En lo alto
se abre una galería abalaustrada muy decorada de grutescos
en relieve.
Este Paraninfo es también hoy el Aula
Magna de la Universidad de Alcalá. Aquí se celebran
las inauguraciones de curso, imposiciones de orlas, entregas de
diplomas, recibimientos de profesores honoris causa y, cada 23 de
abril, en el aniversario de la muerte del mayor escritor de la lengua
española, entrega por S.M. el Rey del Premio Cervantes a
quien cada año sea designado con él.
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