| MIGUEL
DE CERVANTES SAAVEDRA
Si
bien sabemos, desde mediados del siglo XVIII, cuál fue la
patria de Cervantes -Alcalá de Henares-, así como
el día en que fue bautizado -el 9 de octubre de 1547-, la
fecha exacta de su nacimiento no se ha podido averiguar. Tan sólo
se supone que podría haber sido el 29 de septiembre, día
de San Miguel. Más llamativo resulta, a la hora de situar
este acontecimiento en su debida circunstancia, el hecho de que
ocurriese en una fecha clave: ese año, en efecto, desaparecen
Francisco I en Francia y Enrique VIII en Inglaterra, mientras que
el emperador Carlos Quinto, vencedor en Mühlberg de los príncipes
protestantes alemanes, se encuentra en la cumbre de su poder, y
en tanto que se inicia una profunda reforma de la Iglesia Católica,
al inaugurarse los trabajos del Concilio de Trento. En el ámbito
propiamente peninsular cabe señalar, en ese mismo año,
dos decisiones premonitorias de las actitudes características
de la España filipina: la promulgación del primer
Índice inquisitorial prohibiendo los libros sediciosos, y,
votada por el cabildo de la catedral de Toledo, la adopción
de los primeros Estatutos de limpieza de sangre.
Su abuelo paterno, el licenciado Juan de Cervantes, fue abogado
y familiar de la Inquisición, pero la mujer de éste,
Leonor de Torreblanca, pertenecía a una familia de médicos
cordobeses y, como tal, bien pudo tener alguna «raza»
de confeso. En cuanto a Rodrigo, el padre de Miguel, se casa hacia
1542 con Leonor de Cortinas, perteneciente a una familia de campesinos
oriundos de Castilla la Vieja; pero su modesto oficio de cirujano
itinerante.
De los veinte primeros años de su vida y, más especialmente,
de su formación académica, no se sabe nada seguro,
En cambio, se encuentra instalado con su familia en Madrid en 1566,
en un momento en que Felipe II acaba de establecer allí su
Corte.
Tres años después, Cervantes inicia su carrera de
escritor con cuatro composiciones poéticas incluidas por
su maestro, el humanista Juan de López de Hoyos.Cervantes
se va a Roma: partida repentina, ocasionada tal vez, si hemos de
dar fe a una provisión real encontrada en el siglo XIX en
el Archivo de Simancas, por un duelo en el que resultó herido
Antonio de Sigura, un maestro de obras que pasaría más
tarde a ocupar el cargo de intendente de las construcciones reales.
A juzgar por el contenido del documento, el culpable -un tal Miguel
de Cervantes, estudiante- había huido a Sevilla y era condenado
en rebeldía a que le cortaran públicamente la mano
derecha y a ser desterrado del reino por diez años. Fuese
o no autor de dicha herida, Miguel, quizá recomendado por
uno de sus parientes lejanos, el cardenal Gaspar de Cervantes y
Gaete, pasa unos meses en Roma, al servicio del joven cardenal Acquaviva.
Pero
pronto abraza la carrera de las armas, en una fecha incierta, aunque
parece situarse en el verano de 1571, alistándose en la compañía
de Diego de Urbina, en la que ya militaba su hermano Rodrigo. Esta
determinación, tomada en el momento en que la Armada de la
Santa Liga, a las órdenes de don Juan de Austria, va a hacer
frente a la amenaza turca, acrecentada por la conquista de Chipre,
le lleva a embarcarse en la galera Marquesa, llegando a combatir
-«muy valientemente», al decir de sus compañeros-
en la batalla de Lepanto. En esta circunstancia, a pesar de padecer
calentura, se niega a «meterse so cubierta», y, en el
puesto de combate que se le asigna -el lugar del esquife-, situado
en la popa del navío y particularmente peligroso, recibe
dos disparos de arcabuz en el pecho, en tanto que un tercero le
hace perder el uso de la mano izquierda; de ahí el sobrenombre
que le daría la posteridad: «El manco de Lepanto».
Una vez recuperado de sus heridas en Mesina, Cervantes toma parte
en las acciones militares llevadas con desigual fortuna, en 1572
y 1573, por don Juan de Austria en Navarino, Corfú y Túnez.
Profundamente marcado por sus años de Italia, donde transcurre
parte de la acción de varias de sus novelas (Curioso impertinente,
Licenciado Vidriera, Persiles y Sigismunda, etc.), parece haber
conservado especial recuerdo de los meses pasados en Nápoles:
allí se le supone introducido en varios círculos literarios,
llegando tal vez a conocer al pensador antiescólastico Bernardino
Telesio.
Finalmente, decide regresar a España
para conseguir el premio de sus servicios, con cartas de recomendación
de don Juan y del duque de Sessa. El 26 de septiembre de 1575, la
galera El Sol, en la que había embarcado tres semanas antes,
cae en manos del corsario Arnaut Mamí, no en las inmediaciones
de las Tres Marías, como se pensó hasta hace poco,
sino, como ha demostrado Juan Bautista Avalle Arce, a la altura
de las costas catalanas, no lejos de Cadaqués.
Llevado a Argel como esclavo, Cervantes padece
un cautiverio de cinco años que dejará profunda huella
en su obra, y muy especialmente en sus comedias de ambiente argelino
-Los tratos de Argel y Los baños de Argel- así como
en el cuento del Cautivo, interpolado en la Primera parte del Quijote.
Este cautiverio corresponde a un período que conocemos en
sus grandes líneas: gracias a las declaraciones reunidas
en las dos informaciones que, en 1578 y 1580, se hicieron a petición
de Cervantes, las cuales recogen deposiciones de amigos y compañeros
de milicia y esclavitud; gracias también a las pruebas que
se conservan de las gestiones emprendidas por la familia de Miguel
para obtener su rescate y el de su hermano; gracias, por último,
a los datos que nos facilita la Topographía e historia general
de Argel, publicada en 1612 a nombre de fray Diego de Haedo, pero
que, en años más recientes, ha sido parcialmente atribuida
por algunos al Dr. Antonio de Sosa, compañero del futuro
autor del Quijote, y por otros al propio Cervantes: una obra de
sumo interés, en la que se nos dice que del cautiverio y
hazañas del manco de Lepanto «pudiera hacerse particular
historia».
Entre estas hazañas cabe destacar sus
cuatro intentos frustrados de evasión, dos por tierra, y
dos por mar, en las cuales siempre quiso asumir la responsabilidad
exclusiva de las acciones. La última vez, en noviembre de
1579, es denunciado por un dominico oriundo de Extremadura, el doctor
Juan Blanco de Paz, y comparece ante Hazán bajá, rey
de Argel, que tenía fama de vengativo y cruel. Sin embargo,
no se le castiga con muerte. La razón que se nos da -«porque
hubo buenos terceros»- tal vez remita a una posible colaboración
en los contactos de paz que los turcos intentaron establecer entonces
con Felipe II, por medio de un renegado esclavón, llamado
Agi Morato, incorporado más tarde por el escritor a sus ficciones.
Finalmente, en tanto que su familia realiza
grandes esfuerzos por conseguir su libertad, es rescatado el 19
de septiembre de 1580, al precio de 500 ducados, por los PP. Trinitarios.
Se casó en Esquivias con Catalina de Salazar, en 1585, y
poco después siguió con sus viajes y movimientos por
el ancho mundo, que le llevaron a tener esposa de modo sólo
nominal, pues hasta principios del siglo XVII no volverá
a verse con ella.
En
1587 le vemos instalado en Sevilla, donde, al fin, obtiene, por
mediación de Diego de Valdivia, el cargo de comisario real
de abastos para la Armada Invencible. Más tarde sería
encargado de recaudar las tasas atrasadas en Granada, habiéndole
denegado una vez más el oficio en Indias que había
vuelto a solicitar en 1590.
Viaja de nuevo, y queda a vivir, en Madrid,
en 1606. Ya en la recta final de su vida, aún vive dos nuevas
mudanzas: primero a la calle Huertas y luego a la de Francos, la
asistencia a las academias de moda, como la del conde de Saldaña,
en Atocha, y el ingreso en la Orden Tercera de San Francisco.
Ya prestigioso novelista y escritor, Miguel
de Cervantes va redactando gran parte de su producción literaria,
aprovechando títulos y proyectos viejos. Tras ocho años
de silencio editorial desde la publicación de la novela que
lo inmortalizaría, publica una verdadera avalancha literaria:
Novelas ejemplares (1613), Viaje del Parnaso (1614), Ocho comedias
y ocho entremeses nuevos nunca representados (1615) y Segunda parte
del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha (1615 también).
La lista se cerraría, póstumamente, con la aparición,
gestionada por su mujer Catalina, de Los trabajos de Persiles y
Sigismunda, historia setentrional (1617).
Enfermo gravemente de "hidropesía"
(accidente vascular con posible parálisis) en 1616 se vio
morir: el 18 de abril recibe los últimos sacramentos; el
19 redacta, "puesto ya el pie en el estribo", su último
escrito: la sobrecogedora dedicatoria del Persiles; el 22, poco
más de una semana después que Shakespeare, el autor
del Quijote fallece y es enterrado al día siguiente, con
el sayal franciscano, en el convento de las Trinitarias Descalzas
de la actual calle de Lope de Vega. Sus restos mortales se perdieron,
y hoy permanece en la memoria de todos los que aman la buena literatura
y el idioma castellano en su más puro acento.
La Obra de Cervantes
Miguel de Cervantes cultivó los tres
grandes géneros literarios (poesía, teatro y novela)
con el mismo empeño, aunque con resultados bien distintos.
La historia literaria ha respetado siempre la evaluación
adelantada por sus contemporáneos: fue menospreciado como
poeta, cuestionado como dramaturgo y admirado como novelista.
1-POESIA
Poesías sueltas y Viaje del
Parnaso
2- TEATRO
Piezas sueltas: El
trato de Argel, La Numancia
Ocho comedias y ocho entremeses nuevos: Comedias: El
gallardo español, La casa de los celos, Los baños
de Argel, El rufián dichoso, La gran sultana, El laberinto
de amor, La entretenida, Pedro de Urdemalas.
Entremeses: El rufián
viudo, La elección de los alcaldes de Daganzo, La guarda
cuidadosa, El vizcaíno fingido
El retablo de las maravillas, La cueva de Salamanca, El viejo celoso
3-
NOVELA
La Galatea,
Don Quijote de la Mancha,
Novelas ejemplares: La Gitanilla, El
amante liberal, Rinconete y Cortadillo, La española inglesa,
El licenciado Vidriera, La fuerza de la sangre, El celoso extremeño,
La ilustre fregonas, Las dos doncellas, La señora Cornelia,
El casamiento engañoso, El coloquio de los perros,
Los trabajos de Persiles y Sigismunda.
CASA
DE CERVANTES EN ALCALA DE HENARES
Sabemos que Miguel de Cervantes Saavedra vino
al mundo en Alcalá de Henares, el 29 de septiembre de 1547.
E l Ayuntamiento de Alcalá de Henares decidió adquirir
el inmueble, que en lo sucesivo, y tras las correspondientes disposiciones,
alojó lo que hoy conocemos bajo el nombre de «Casa
de Cervantes», en la que también hallamos la Biblioteca
y el Museo Cervantino.
Diseñada en torno a un patio
cuadrangular, esta casa ejemplifica las normas de edificación
propias de la tradición toledana, con esa mampostería
de ladrillo que confiere personalidad a la fachada. Al margen de
los detalles arquitectónicos, conviene reseñar los
contenidos que atesora el museo, lleno de muebles, enseres, tallas
y demás piezas artísticas que reflejan la cotidianidad
en tiempos del escritor. En este campo, las colecciones de bargueños
y de braseros son de especial interés. Por otro lado, el
visitante puede disfrutar de una notable colección bibliográfica,
y asimismo puede recorrer las distintas salas que dispone el trayecto:
la Sala despacho del padre, la Sala de aparato, la Sala del estrado
de las damas, la cocina, el comedor y los dormitorios.
Visita de forma virtual la Casa de Cervantes:
http://www.museo-casa-natal-cervantes.org/
Haga clic aquí para descargar el cartel de la actividad
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