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El
láser
¿Quién lo inventó?
Albert Einstein, R. Ladenberg, V. A. Fabrikant, Joseph Weber,
...
¿Para qué sirve?
El láser es un elemento muy útil para la vida actual,
hay láseres que realizan muchas tareas distintas, desde medicina
hasta trabajos industriales. Un láser es un aparato (o dispositivo)
que produce un tipo muy especial de luz. Es como una superlinterna.
Sin embargo, la luz procedente de un láser se diferencia
de la de una linterna en cuatro aspectos básicos: la luz
láser es intensa, los haces láser son estrechos y
no se dispersan como los demás de la luz, la luz láser
es coherente y los láseres producen luz de un solo color,
es decir que su luz es monocromática.
El descubrimiento
La
historia del láser está plagada de problemas y peleas,
pero también de acuerdos e innovaciones. Es sin duda una
historia muy interesante. La historia comenzó en 1916, cuando
Albert Einstein estudiaba cómo se comportaban los electrones
en el interior del átomo. Por regla general, los electrones
son capaces de absorber o emitir luz. En realidad, los electrones
emiten luz espontáneamente sin ninguna intervención
externa. Sin embargo, Einstein previó la posibilidad de estimular
los electrones para que emitiesen luz de una longitud de onda determinada.
El estímulo se lo proporcionaría una luz adicional
de la misma longitud de onda. A pesar de que R. Ladenberg verificó
el pronóstico de Einstein en 1928, nadie pensó seriamente
en construir un dispositivo basado en el fenómeno en cuestión
hasta principios de los años cincuenta.
Hay que recordar que láser
significa amplificación de la luz por emisión estimulada
de radiación. Einstein descubrió la emisión
estimulada, pero para fabricar un láser se precisa también
amplificación de dicha emisión estimulada. La primera
propuesta conocida para la amplificación de la emisión
estimulada apareció en una solicitud de patente soviética
en el año 1951, presentada por V. A. Fabrikant y dos de sus
alumnos. Sin embargo, dicha patente no se publicó hasta 1959,
y por consiguiente no afectó a los demás investigadores.
Fabrikant sigue siendo un misterio en la actualidad, uno de los
olvidados en la ruta de investigación del láser. En
1953, Joseph Weber, de la universidad de Maryland, propuso también
la amplificación de la emisión estimulada y, al año
siguiente, los rusos mencionados anteriormente, Basov y Prokhorov,
escribieron un artículo explorando mucho mas a fondo el concepto.
Desde entonces, a Weber se le ha pasado a conocer mejor por sus
investigaciones en otro campo, el de la detección de ondas
de gravedad basándose también en otra antigua idea
de Albert Einstein.
Éstas
son las fechas oficiales correspondientes a la primera parte de
la carrera del láser. Pero acaso el hecho más significativo
tuviese lugar en el banco de un parque de Washington DC durante
la mañana del 26 de abril de 1951. Charles H. Townes se encontraba
en Washington para asistir a una reunión de físicos
y compartía la habitación de su hotel con Arthur Schawlow.
En realidad, Townes asistía a una conferencia en la que se
hablaba de ondas milimétricas y Schawlow tomaba parte en
otra reunión. Uno de los grandes intereses de Townes consistía
en generar ondas cortas para sus investigaciones, que era algo que
no había logrado todavía. Townes, casado y con hijos
menores, estaba acostumbrado a levantarse temprano, mientras que
Schawlow, soltero, solía levantarse tarde. Cuando Townes
se despertó por la mañana temprano, con el fin de
no molestar a Schawlow, decidió ir a dar un paseo. Y fue
precisamente en un banco del parque de Franklin, de Washington,
donde se le ocurrió la gran idea. Se dio repentinamente cuenta
de las condiciones necesarias para amplificar la emisión
estimulada de microondas.
Las microondas son ondas electromagnéticas
muy cortas, como por ejemplo, las que se utilizan en ciertos tipos
de hornos. No se trata de ondas luminosas, y sin embargo la revelación
de Townes tuvo una importancia sumamente trascendental para el láser.
La idea de Townes, según sus propias palabras en aquella
época, "solo parecía factible en parte".
Siguiendo el método tradicional de los catedráticos
de física, formuló el problema en forma de tema para
una tesis y se lo ofreció a James P. Gordon, alumno licenciado
de la universidad de Columbia. Tres años mas tarde, Gordon,
Townes y Herbert Zeiger habían logrado construir en Columbia
el primer máser (amplificación de microondas por emisión
estimulada de radiación). Durante los años siguientes
proliferaron los máseres. Debido a que la física de
éstos era fascinante, el nuevo campo atrajo a numerosos investigadores,
pero por desgracia se encontraron pocas aplicaciones para los aparatos
en cuestión. Una de sus utilidades consiste en amplificar
las señales que los radioastrónomos reciben del espacio
lejano, y en las comunicaciones por medio de satélite, y
se usan además come medida de frecuencias en los relojes
atómicos de ultraprecisión. Sin embargo, la gama de
frecuencias que amplifica es excesivamente limitada para la mayoría
de las aplicaciones electrónicas.
Los físicos deseaban ir más allá, y no tardaron
en comenzar a investigar otras zonas del espectro electromagnético,
en especial las longitudes de onda de la luz infrarroja y visible.
Y así comenzó la gran carrera. El estímulo
se lo daría una luz adicional de la misma longitud de onda.
Recordemos que láser significa amplificación de la
luz por emisión estimulada de radiación. Einstein
descubrió la emisión estimulada, pero para fabricar
un láser se necesita la amplificación de dicha emisión.
Científicos como Townes, Gould y Schalow dejaron su huella
en la construcción de un aparato que iba a cambiar la vida
cotidiana de todas las personas.
Época histórica
La tecnología
láser es una de las áreas de las modernas tecnologías
que mayor desarrollo ha tenido. Cuando se inventó el láser,
en 1960, se consideró que era una solución en busca
de un problema, y hoy la tecnología láser se aplica
en áreas muy diferentes, tales como: medicina, comunicación,
dispositivos de uso cotidiano, militar y en la industria. Para explicar
cómo se puede aplicar el láser en áreas muy
diversas es necesario entender los principios físicos básicos
con los que opera un láser.
En principio, el láser es un dispositivo que transforma otras
formas de energía en radiación electromagnética.
Esta es una definición muy general, pero ayuda a entender
las bases físicas del láser. Al láser se le
puede suministrar la energía de diversas formas, tales como:
radiación electromagnética, energía eléctrica,
energía química, etc. La energía del láser
siempre se emite como radiación electromagnética (incluyendo
los haces de luz). De esta emisión de luz es de donde el
láser toma la denominación: LASER = Light Amplification
by Stimulated Emission of Radiation (Amplificación de Luz
por Emisión Estimulada de Radiación).
Repercusión en la sociedad
Algo
tan cotidiano como la cirugía de precisión no sería
posible si hace poco más de 40 años no hubiesen descubierto
las propiedades de un rayo muy especial, el láser. La industria,
la medicina y las comunicaciones no pueden vivir sin el láser.
La gama de usos de los láseres es sorprendente, hasta el
punto de que alcanza una extensión mucho más amplia
que la concebida originariamente, por los científicos que
diseñaron los primeros modelos (a pesar de que difícilmente
lo admitirían), y supera en mucho la visión de los
primeros escritores de ciencia-ficción, quienes en la mayoría
de los casos sólo supieron ver en él un arma futurista,
(aunque tampoco parecen dispuestos a confesar su falta de imaginación).
También resulta sorprendente la gran variedad de láseres
existentes. En un extremo de la gama se encuentran los láseres
fabricados con minúsculas pastillas semiconductoras, similares
a las utilizadas en circuitos electrónicos, con un tamaño
no superior al de un grano de sal. Gordon Gould uno de los pioneros
en este campo, confesó que le impresionaron cuando fueron
presentados.
En el extremo opuesto se encuentran los láseres bélicos
del tamaño de un edificio, con los que experimenta actualmente
el ejército, muy diferentes de las pistolas lanzarrayos que
habían imaginado los escritores de ciencia-ficción.
Las tareas desempeñadas por los láseres van de lo
mundano a lo esotérico si bien comparten un elemento común:
son difíciles o totalmente imposibles con cualquier otro
instrumento. Los láseres son unos aparatos relativamente
caros y, por lo general, sólo se utilizan por su propiedad
de suministrar la forma y la cantidad de energía requeridas
en el lugar deseado. Charles H. Townes, uno de los inventores del
láser y ganador del Premio Nobel, ha dicho que, en su opinión,
el láser abarcará una gama muy amplia de campos y
logrará hacerlo prácticamente todo.
EVOLUCIÓN
Sus inventores
nunca imaginaron la cantidad de usos distintos que tiene ni la variedad
de láseres que hay. Desde los que no superan el tamaño
de un grano de sal hasta los enormes láseres bélicos
de la longitud de un edificio, la gama es muy variada. Es muy útil
en la industria, para taladrar diamantes, modelar máquinas,
recortar componentes microelectrónicos, calentar chips o
inducir la fusión nuclear. También es posible hacer
fotografías de altísima velocidad con un tiempo de
exposición mínimo. Los investigadores científicos
no podrían desarrollar su labor sin el láser: en experimentos
de relatividad, para detectar la contaminación atmosférica
o para determinar la velocidad de la luz. Es fundamental.
En comunicaciones resultan ideales para las de tipo espacial, debido
a su alta frecuencia, así como en sistemas telefónicos
y redes de computadoras. Y qué decir de la medicina. Con
haces intensos y estrechos de luz láser se pueden cortar
ciertos tejidos en una fracción de segundo sin dañar
el tejido sano que hay alrededor. Para soldar la retina, perforar
el cráneo, reparar lesiones y cauterizar (cerrar) vasos sanguíneos
es imprescindible. En tecnología militar se utiliza en sistemas
de guiado para misiles y aviones. Y en 1997, un equipo de científicos
creó el primer láser compuesto de materia en vez de
luz: es el láser atómico, todavía con un futuro
abierto por delante difícil de prever.
Hace
un tiempo, una firma israelí ha inventado y patentado un
aparato capaz de analizar e identificar a distancia materiales químicos
con la ayuda de un láser que puede revolucionar la lucha
contra el terrorismo. Se trata de una nueva tecnología inofensiva
para los ojos y el cuerpo humano, creada en los laboratorios de
la "International Technologies Lasers (ITL)", con sede
en la ciudad de Rishón Letzión, al sur de Tel Aviv,
informa en su edición de hoy el diario Haaretz. El invento
permitirá hacer un escáner de vehículos y personas
desde varios metros de distancia para detectar explosivos, drogas
o cualquier otro elemento químico no permitido. El rotativo
indica que los organismos de seguridad de Israel han mostrado un
gran interés por el nuevo invento y que en un futuro próximo
firmarán un contrato con ITL para dotar a sus fuerzas con
el nuevo dispositivo.
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