|
El
frigorífico
¿Quién lo inventó?
Edmund y Fernando Carré, Karl von Linde, ...
¿Para qué sirve?
Al enfriar la comida en el frigorífico
se frenan las dos causas principales del deterioro: la proliferación
de hongos y bacterias y la descomposición química.
En un refrigerador doméstico, la temperatura se mantiene
entre 1 y 5° C, suficiente para conservar durante una semana
la mayoría de los alimentos. Se frena el desarrollo de los
microorganismos que causan el deterioro, pero éstos no mueren.
La descomposición química también se reduce,
pero no se detiene. Así que los alimentos se echan a perder
si se guardan demasiado tiempo. La temperatura habitual de un congelador
doméstico es de - 18° C, lo que conserva la comida entre
un mes y un año, según el tipo y la calidad de ésta.
EL DESCUBRIMIENTO
A
medida que el hombre consigue avanzar en la agricultura y lograr
producción más abundante en la explotación
de la tierra, surge la necesidad de buscar una forma de mantener
los alimentos perecederos. Se presentaban problemas como la conservación
de la leche que no servía para consumo al quedar de un día
para el siguiente. Así surge la necesidad de los científicos
de descubrir un método para refrigerar los productos y conservarlos
durante más tiempo.
En 1755, el escocés William Cullen logró hacer un
poco de hielo con vapor de agua en una campana de vidrio en vacío.
Dos años más tarde, Gérald Nairne agregó
a estos experimentos, ácido sulfúrico y así
logró ciertos adelantos. La primera máquina industrial
frigorífica por compresión de éter la patentó
en 1855, el escocés radicado en Australia, James Harrison.
Pero a la par se hacían pruebas de máquinas frigoríficas
por expansión y compresión de aire. Un médico
de Florida, John Gorrie aplicó estos principios a su aparato,
para aliviar a sus pacientes, y aunque fue cuestionado por la sociedad
por producir hielo durante cualquier época del año,
y querer competir "con Dios", logró su patente
en 1851. Unos años después, en 1859, aparece la primera
máquina frigorífica por absorción, inventada
por el francés Ferdinand Carré. Esta máquina
fue industrializada en 1944 por una compañía suiza.
Entre 1872 y 1877 se hicieron varios experimentos con refrigeración
basada en la compresión del amoníaco. Primero el norteamericano
David Boyle patentó un compresor, que fue perfeccionado más
tarde por el alemán Karl von Linde, quien perfeccionó
dichas máquinas y las comercializó. En 1874, un profesor
de Física suizo, Raoul Picter, usó el óxido
de azufre para lograr un sistema de refrigeración por compresión.
Con este sistema, en 1876, se realizó en Londres, la primera
pista de patinaje sobre hielo. También en 1876, Coleman logra
una máquina frigorífica de aire y en 1877, se realiza
el envío de un buque de carne congelada que partió
desde la Argentina hacia Europa.
Por eso,
se puede decir que el frigorífico tiene orígenes remotos
en los "pozos de nieve" de la Antigüedad, pero el
congelador moderno no sería inventado hasta que en 1859 Edmund
y Fernando Carré crearon su "máquina para refrigerar
jarras". Y el primer refrigerador doméstico, antepasado
de los que hoy pueblan nuestras cocinas, lo fabricó en 1879
el ingeniero alemán Karl von Linde. En cuanto a las primeras
neveras eléctricas, datan de los años 20 del siglo
XX.
ÉPOCA HISTÓRICA
Antes de 1880 el capital británico
fue bastante reticente a invertir en el sector industrial de la
Argentina. La excepción fue la industria vinculada al embalaje
y preservación de la carne. Hubo varios intentos en este
sentido durante la década de 1860, pero salvo el último
todos tropezaron con la insatisfactoria calidad del ganado argentino.
Un cambio relevante, ocurrido hacia mediados de la década
de 1870, fue el de la introducción del método frigorífico
de conservación de carnes.
Una compañía francesa, dispuesta a explotar el invento
de Tellier, consistente en conservar las carnes frescas dentro de
cámaras mantenidas a 0º C por una corriente de aire
seco enfriada por evaporación de éteres vínicos,
envió a Buenos Aires el barco Le Frigorifique equipado con
el nuevo sistema. Este llegó en diciembre de 1876 con carne
fresca de reses faenadas en Ruán tres meses antes.
Si bien ni su viaje de ida ni el de retorno con carne argentina
fueron del todo satisfactorios, indudablemente el acontecimiento
marcó el comienzo de una nueva era en el comercio de carnes
entre la Argentina y los mercados de ultramar, antes limitado al
tasajo o al ganado en pie.
Menos de un año más tarde, Le Paraguay, equipado con
un sistema de refrigeración mejorado -el método Carré-Julien
de congelamiento a -30º C-, descargó en Buenos Aires.
A diferencia del primer experimento, la carne llegó a Buenos
Aires en buenas condiciones. A pesar del futuro promisorio del nuevo
método, las sociedades francesas no continuaron con su usufructo,
quizás a falta de un mercado amplio. Los capitales británicos
en cambio no perdieron la oportunidad y desarrollaron el sistema,
tan útil para proveer a Gran Bretaña de la carne que
necesitaba, y hasta ese momento imposible de traer desde la Argentina
por la gran distancia. Los ingleses aplicaron el método primero
en el comercio con Australia (1880) y más tarde con la Argentina.
En la década de 1880, los capitalistas británicos
invirtieron en las plantas frigoríficas más importantes
del país. No obstante la importancia del frigorífico
en cuanto a aumentar las posibilidades de colocar carne vacuna en
el mercado británico, éstas no se dieron inmediatamente.
La vedette de los primeros años del frigorífico en
la Argentina fue la carne ovina. Esta resultaba más pequeña
y fácil de transportar en los barcos.
REPERCUSIÓN EN LA SOCIEDAD
A principios del siglo XX había
un negocio floreciente que ocupaba a miles de personas en todo el
mundo: las fábricas de hielo en barras. Era típica
la imagen del repartidor, con su arpillera al hombro y su gancho
de sujeción clavado en la barra de hielo más o menos
chorreante. Con el invento y propagación universal del frigorífico
aquellas fábricas y aquellos simpáticos distribuidores
acabaron por desaparecer del paisaje urbano.
Ahora, no puede faltar en ninguna de nuestras casas. Sin frigorífico
y congelador, tendríamos que cocinar prácticamente
a diario, sin posibilidad de conservar la comida congelada. La técnica
de la refrigeración se perfeccionó en el siglo XIX,
aunque hasta el XX no se inventaron las neveras de uso doméstico.
EVOLUCIÓN
En Chicago, en 1913, se fabrica
el Domelre, que fue el primer refrigerador doméstico. El
"Kelvinator" se comercializó alrededor de 1918,
inventado por Nathaniel Wales. En el año 1919 apareció
en el mercado la marca "Frigidaire". Al año siguiente,
dos suecos, Munters y von Platen inventaron una heladera funcional
y silenciosa que patentaron en 1920. En 1929 consiguieron una condensación
por aire. A partir de 1931, comenzó a acelerarse la fabricación
industrial, con empresas como Electrolux en Suecia y Servel y General
Electric en los Estados Unidos. Esta última ya en 1926 logró
fabricar una nevera hermética, y en 1939 saca al mercado
una heladera con dos temperaturas y dos compartimientos. Tiempo
después apareció el "freezer" para el mantenimiento
de alimentos congelados durante mayor período, en el uso
doméstico.
Cuando enchufamos un horno eléctrico, los alimentos se calientan.
¿Pero cómo es posible que al conectar un refrigerador
se enfríe la comida? Esto ocurre porque se aprovechan dos
principios científicos: primero, al evaporarse, los líquidos
absorben el calor de su ambiente, porque necesitan energía
para efectuar el cambio de estado físico. Segundo, los líquidos
se evaporan a menor temperatura cuando se someten a presiones bajas.
Antes mencionado, la refrigeración se perfeccionó
en el siglo XIX ante la necesidad de enviar a los principales mercados
de Europa y el este de Estados Unidos la carne de las vastas tierras
de pastoreo de Australia, Nueva Zelandia, América del Sur
y el oeste de la Unión Americana.
¿Cómo
será el frigorífico del futuro? A lo mejor va a permitir
comunicación dentro y fuera de la casa, va a avisarnos sobre
el mantenimiento y la caducidad de la comida, va a pedir alimentos
en el supermercado y va a funcionar como libro digital de recetas...
|