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La Negociación en la clase de Español

Introducción

Es posible que muchos profesores, al escuchar esta palabra, piensen que hablamos del mundo de los negocios pero, lo cierto es que la negociación es (y debe ser) un elemento esencial en la clase de español como lengua extranjera. Además, también es posible que se caiga en el error de creer que un negociador es una persona con muchas dotes para hablar o convencer y que, para eso, hay que valer. Incluso se puede pensar, también, que en el proceso negociador, una de las dos partes siempre impone su voluntad y la otra cede sin más o es engañada. Sin embargo, la realidad es que la negociación es un proceso por el cual dos partes tienen unos intereses comunes en la mayoría de los casos y entre las dos buscan la mejor solución posible para ambas.

En nuestro caso, profesores y estudiantes partimos de un objetivo común, que es, la enseñanza aprendizaje de una lengua y lo que debemos negociar entre las dos partes, es como llevar a cabo ese proceso negociador para que ambas se ajusten al objetivo final, quedando las dos satisfechas de los resultados obtenidos.

Estrategias de negociación

La primera regla para ser un buen negociador es que, ante todo, debemos saber escuchar a nuestros alumnos, dejándoles que expresen sus objetivos, anhelos o ideas para después mejorarlas o exponer caminos alternativos que tengan en cuenta y no obvien los planteamientos expuestos por los estudiantes.

Hemos visto cómo, en el proceso negociador, hay, al menos, dos partes en juego que, en nuestro caso, son: profesor y estudiante. En nuestra clase, no contamos con estudiantes que tengan la misma nacionalidad, el mismo nivel y, mucho menos, intereses homogéneos, por lo que la negociación se va a convertir en algo vital para hacer las clases interesantes y útiles para todos los alumnos.

Además, tampoco debemos entender la negociación como un recurso bipolar profesor-estudiante, puesto que hay veces en las que los estudiantes también se ven obligados a negociar entre ellos y el profesor debe adoptar el papel de mediador.

Por otra parte, nuestro papel, además de el docente, es también el de orientar a los estudiantes para que trasladen el proceso de negociación a su vida cotidiana y sepan cómo tienen que llevarlo a cabo en nuestra lengua y en nuestro contexto social.

Debemos transmitir a los estudiantes que:

La imposición de un criterio sólo será válida cuando se apela a la razón y nunca se ejerza como una amenaza. Ganar a toda costa no es negociación.

Hay personas que adoptan el papel de la acomodación a las circunstancias y nunca ven así favorecidos sus intereses sino más bien los de los demás. Los profesores debemos evitar que esto suceda en la medida de lo posible para que nadie se sienta frustrado en sus objetivos.

A veces, cuando estemos llevando a cabo el proceso negociador con nuestros estudiantes, habrá temas, intereses que sean demasiado específicos, exclusivos de una persona, que sean conflictivos para alguna de ellas, o simplemente no cuente con el quórum. La evitación de ese punto puede procurar una salida airosa de la situación, ofreciendo alternativas.

Nosotros, como profesores y así lo tenemos que transmitir también, trataremos de llegar a un punto de compromiso y colaboración tal que favorezca el objetivo común. Compromiso de realizar todo aquello en lo que hemos quedado y estamos de acuerdo y colaboración para que no sólo se desarrollen de una manera efectiva mis intereses como profesor o mis intereses como alumno.

Por tanto el autocontrol es muy importante. Saber escuchar, mostrarse flexibles pero seguros es muy difícil. Pero si no lo llevamos a cabo podemos encerrarnos tanto en nuestros propios planteamientos que incluso olvidaremos nuestro propio objetivo.

Por último, los profesores, muy especialmente debemos ver la negociación cada vez más como un proceso que hay que preparar y conocer, siguiendo unos pasos, trucos y estrategias que nos harán el proceso de enseñanza aprendizaje mucho menos monótono, democrático y llevadero. Una enseñanza a la medida de los estudiantes, porque nosotros somos los profesionales pero ellos se sentirán mejor aprendiendo lo que quieren.

Trucos para potenciar la persuasión

En el proceso de negociación, persuadir, no consiste en bombardear con argumentos sin dejar apenas intervenir a otros, sino más bien todo lo contrario. Para convencer en nuestra negociación debemos seducir a nuestro oponente, tener la habilidad de conocer los deseos ocultos de los demás.

En nuestra labor como docentes y concretamente en el espacio que nos ocupa este tema, debemos mostrarnos ante todo receptivos, comprendiendo y dando respuestas a los otros. Debemos dejar que nuestros estudiantes terminen de elaborar sus peticiones y no imaginar en qué consisten.

No hay que dar por supuesto nada y si no estamos seguros de qué es exactamente lo que los estudiantes demandan, debemos preguntar sin interrupción, buscando siempre sus necesidades.

Hablaremos con claridad y exponiendo nuestras ideas de forma sencilla, ofreciendo información exacta y teniendo en cuenta su nivel, su escala de valores, sus intereses, su cultura...

Antes de orientarnos por una opción u otra dada, debemos demostrar que comprendemos las posturas y las proposiciones de los estudiantes y no ser tajantes en nuestras decisiones.

Trataremos de invitarles siempre a participar en la toma de decisiones, aunque nosotros llevemos previamente elaboradas varias posibilidades y ellos elijan una. Así nuestros estudiantes se sentirán también participes de su propio aprendizaje.


Proceso de negociación paso a paso

La negociación en nuestras clases, la llevaremos a cabo del mismo modo con el que realizamos cualquier otra actividad en la misma, es decir, con una programación y preparación previa. Aún así, no debemos pensar que, en esa preparación previa, todo va a suceder tal y como hemos previsto, debemos ir preparados para adaptarnos a las exigencias, intereses, nivel, cultura... de los estudiantes.

He aquí algunos puntos que nos pueden guiar en este proceso:

Conocer a los estudiantes y, por supuesto, nuestra experiencia nos va a ayudar en estos casos y todos los seminarios que existen en nuestra Web sobre interculturalidad, diferencia de culturas, adaptaciones de niveles...

A medida que vamos conociendo al grupo-clase, saber cuáles son los puntos más fuertes de cada estudiante y los más débiles, lo que debemos evitar.

Elegir la estrategia o la forma más cómoda y más adecuada para negociar, tales como, preguntar directamente, con una actividad, ofreciendo posibilidades, por escrito...

Buscar todas las alternativas posibles para tener contentos a todos los estudiantes de la clase y no sólo a la mayoría. Profundizar en la negociación intentando siempre llegar a nuestro objetivo final.

En la planificación de la negociación, los profesores debemos tener claro hasta que punto estamos dispuestos a ceder, porque nosotros también hemos hecho una planificación y no podemos cambiar todo en el momento de la negociación. Los estudiantes tienen además que ser conscientes de que el profesor invita a participar pero que a la vez tiene el control de la clase y ha planeado y elaborado su programación porque está plenamente segura de ella.

Hemos de tener en cuenta que debemos...

  • Tomar posiciones claras desde el principio.
  • Ser mediadores y responsables de nuestra clase.
  • Intercambiar pero no regalar.
  • Ofrecer alternativas sin eliminar las propuestas de los alumnos.
  • Analizar las necesidades, si verdaderamente las posibilidades planteadas se pueden llevar a cabo o no porque ante todo debemos ser conscientes de que el cumplimiento de nuestras decisiones en la clase y de las decisiones de los estudiantes debe ser fiable.
  • Si la negociación se complica siempre debemos tener en cuenta la Empatía, el ponerse en el lugar del otro, saber que cuando un estudiante planea su curso quiere aprender, pero si además de eso él mismo puede ser partícipe y tiene capacidad de decidir y estudiar lo que más le interesa, mucho mejor para todos, profesores y estudiantes.
  • Intentar potenciar también el esfuerzo, plantear una negociación ambiciosa pero justa para todos.
  • No debemos olvidar ser generosos hasta el final dejando que los estudiantes sientan que ellos controlan y son participes de el objetivo final que es disfrutar aprendiendo.


Para saber más...