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El cuaderno del alumno

Nosotros como profesores, el primer día del curso, informamos a los estudiantes sobre el desarrollo de nuestra programación, negociando en todo momento con ellos los posibles cambios que pudieran darse en dicha programación.

Además también deberíamos orientarlos y sugerirles cómo tienen que usar su cuaderno personal o de apuntes.
Muchas veces nuestros estudiantes no recuerdan el significado de una palabra que vieron dos temas más adelante y buscan (a veces usando bastante tiempo) en las páginas anteriores, no siempre con éxito.

Si el profesor es consciente de que los estudiantes tienen un libro que han comprado y disponen de un cuaderno ordenado podrán reducir el número de fotocopias que se entregan a la clase. Algo que termina no gustando a los estudiantes porque, al final, tienen muchos papeles desordenados que, en ocasiones, tiran al final de clase. La experiencia nos dice que para, muchos estudiantes, la entrega continuada de fotocopias minusvalora el material que los estudiantes han comprado con el curso. Es una pena que al final de curso el taco de fotocopias entregadas sea casi tan grande como el cuaderno de composición o la mitad de el libro de gramática.

Para evitarlo, hacer uso del cuaderno como proponemos a continuación puede servirnos de mucho para mejorar nuestras clases. Hemos de intentar usar los ejercicios que proponen los libros y si, realmente, uno de ellos no se ajusta bien a nuestro grupo podemos cambiarlo por otro. En ese caso, preguntémonos qué es lo que queremos conseguir con un ejercicio y si la fotocopia es el mejor medio para ello.

Por eso, nosotros podríamos darles estas pequeñas orientaciones:
Podemos decirles que dividan el cuaderno en tres partes, una destinada a los ejercicios gramaticales y a la clase de gramática en general. Otra parte sería para las actividades que se hacen en la clase de Composición y las estructuras que aprenden o tienen que usar a veces en la clase de Conversación.
Una tercera parte, como unas 30 páginas más o menos, podrían dedicarse para apuntar todas las palabras nuevas de vocabulario que van saliendo tanto en la clase de Gramática como en las otras dos. El estudiante podría tener en cuenta la fecha en la que aprende cada grupo de palabras, si anota el día en que las aprende. Todo ello va orientado a mejorar la calidad y la rapidez de su aprendizaje y también la utilidad del mismo.

En la parte de Gramática:
Muchas veces los estudiantes reciben fotocopias para hacer los ejercicios. Algunos son archivados, pero otras veces, se pierden. Por eso sería también buena idea sugerir a los estudiantes que usen la parte del cuaderno destinada a la clase de gramática para copiar allí los ejercicios propuestos por el profesor. Podemos, de este modo, reducir el número de fotocopias y poner en la pizarra (escribiendo allí, con una hoja con letras grandes o usando el retroproyector) la actividad que tienen que realizar. Aunque controlando siempre que no pierdan mucho tiempo copiando ni que sea muy a menudo, por ello, se puede aprovechar los ejercicios que trae el propio libro. Una vez más, en la variedad está el secreto del éxito.

En la parte de Composición:
La mayoría de las veces, los estudiantes realizan unas composiciones maravillosas que muchas veces se pierden.
Si destinan una parte de su cuaderno a la clase de Composición y en ella escriben sus actividades y sus composiciones, nosotros podemos mirarlas en el cuaderno, en la medida de lo posible. De esta forma, ellos no pierden sus composiciones y pueden aprender de sus errores y lo que es más importante, pueden ser conscientes de su propia evolución cognitiva, algo esencial para quien aprende.

En la clase de Conversación:
Los estudiantes, pueden usar la parte del cuaderno destinado a la clase de Composición, para anotar las posibles estructuras que tengan que usar en su conversación. El vocabulario quedará para la parte final del cuaderno.

Parte de vocabulario:
Serán más o menos 30 hojas y en ellas los estudiantes tendrán archivado su vocabulario por días. De este modo, les será más fácil saber dónde tienen la palabra que quieren buscar en cada momento.

La revisión del cuaderno:
Todas estas ideas deben ser propuestas como algo voluntario, pues algunos estudiantes pueden pensar que ya no son críos para andar con cuadernos para abajo y cuadernos para arriba con un profesor que les dice si sí o si no están ordenados. La mejor forma (y la más positiva) de hacerlo es proponiendo a los estudiantes que sigan nuestras recomendaciones. La revisión del cuaderno del estudiante por parte del profesor es potestativa por parte del estudiante.

El profesor cada cierto tiempo (una vez por semana) puede decir a sus estudiantes que le pueden dejar el cuaderno para poder individualizar la enseñanza, para ayudarles con las cosas que les son más difíciles proponiéndoles ejercicios. Ellos comprenderán que es algo bueno para ellos y es posible que nuestra propuesta tenga mucho éxito. Los cuadernos brindarán al profesor una valiosísima información sobre sus alumnos permitiéndole hacer más interesantes las clases y adaptadas a sus necesidades e intereses.