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COSTUMBRES
ESPAÑOLAS
INTRODUCCIÓN
Aprender
una lengua va más allá de conocer su gramática y su
vocabulario. Hay que conocer a sus hablantes. Si un
idioma es como es, probablemente se debe a que sus
hablantes son como son.
Tan importante es conjugar correctamente los verbos como
saber que no debes pagar individualmente tu consumición
en un bar si vas acompañado de españoles. Es decir,
debes conocer la cultura del lugar, los pequeños
detalles de la vida cotidiana que finalmente nos
definen. No hablamos de las artes plásticas, la
literatura o el cine ni de las fiestas populares sino de
aquellas diferencias que el estudiante posiblemente
perciba en la vida cotidiana y en sus relaciones con los
españoles.
A su llegada a
España el estudiante observa comportamientos, reacciones
y modos de actuar que son diferentes
a los que está acostumbrado en su país. Dichas
diferencias pueden causarle sorpresa, incomprensión,
rechazo o un verdadero choque cultural.
La mejor manera de superar ese estado es conocerlas de
primera mano, su por qué y cómo reaccionar
en esas situaciones para sentirse mejor acogido durante
su estancia en España y convertirse, en
un verdadero hablante de español.
VIDA EN FAMILIA
Hablamos
de las relaciones en la familia, las celebraciones
familiares, en la mesa, la siesta, animales de compañía
y las visitas.
Los españoles somos amistosos y deseosos de demostrarlo.
Una prueba de fuego es conocer a una familia española.
El saludo implica una demostración añadida de afecto.
Entre familiares de uno y otro sexo es habitual el
abrazo, el beso o una buena ración de besos si quien te
besa es tu abuela. Aunque tú seas un desconocido no te
salvarás de un apretón de manos bien fuerte, quizá de
algunos golpecitos en la espalda, brazo u hombro y las
mujeres te darán dos besos en las mejillas. Es mejor que
te quede claro desde el principio que el contacto físico
entre nosotros es una forma de comunicación antes que
una intromisión en la privacidad de los demás.
Al visitar una casa será conveniente que no permanezcas
en silencio y que expreses la agradable sensación que te
produce. No te importe que el papel pintado no combine
con el resto del mobiliario o que sea muy evidente que
las flores son de plástico de primerísima calidad. Te
contestarán "¿De verdad?" o "¿Tú crees?" y a
continuación insistirán en mostrarte toda la casa. Lo
mismo debes hacer si te muestran fotos familiares o el
coche que está en el garaje. Si has recibido una
invitación para comer o cenar, y a no ser que haya mucha
confianza, será un acierto hacer un regalo a los
anfitriones, una botella de vino o unos dulces será todo
un detalle. El agasajado dirá "pero si no hacía falta",
"para que te has molestado".
En tu visita, y si convives más prolongadamente con una
familia española, comprobarás algunos
aspectos que pueden ser desconcertantes para tí, pero
que aquí se ven como normales. Llevar zapatos en casa es
habitual. Muchos españoles tienen pájaros
enjaulados en sus casas. A la hora de comer, verás
que, si bien el pan nunca falta, es considerado de
tontos comerlo acompañando a la sopa. Además en tu plato
es posible que te encuentres con una pieza de carne y,
en especial, de pescado con cabeza incluyendo los ojos
(que generalmente no se comen) como síntoma de su
frescura.
La televisión es uno de los centros de la vida familiar.
Muchos españoles la conectan al llegar a casa, realizan
diversas actividades en otras habitaciones mientras el
aparato se mantiene encendido. A menudo la llamada
pequeña pantalla preside reuniones entre familiares y
amigos, incluso comidas y cenas, sin que nadie le preste
demasiada atención.
Las llamadas telefónicas a los domicilios particulares a
partir de las 22:00 ó 22:30 no son bien vistas por lo
general, salvo que haya gran confianza o la llamada esté
motivada por razones de urgencia. Así mismo es habitual
que los hijos permanezcan en el domicilio familiar hasta
los treinta o más. Más que a la resistencia de cortar
lazos familiares que naturalmente los une parece que
ello obedece a razones económicas. La importancia de la
familia no se limita a lo dicho sino que a pesar que
sean evidentes, los síntomas de crisis del modelo
familiar vigente, su influencia se proyecta sobre otros
ámbitos de la vida social, religiosa e incluso laboral.
VIDA EN LA CALLE
Para todo el que
llega salta a la vista que nos gusta la calle a los
españoles. Nos gusta pasear, ver y que nos vean. Por eso
sorprende lo arreglados que vamos siempre, incluso para
bajar o hacer pequeños recados cerca de casa. Aquí
funciona lo de "arreglada pero informal". Nos gastamos
una cantidad estimable de nuestros ingresos en mejorar
nuestro aspecto exterior. Sobre lo de ver y ser vistos
hay un asunto de no poca importancia. Mientras que
nos movemos por las calles, paseos y avenidas de
nuestras ciudades nos sentiremos observados. Es más,
comprobaremos que otros transeúntes desconocidos nos
miran fijamente a los ojos. De nuevo no debemos
interpretarlo como un allanamiento de nuestra intimidad.

El templo de nuestras relaciones es el bar. En el
cómputo vital de los españoles debería incluirse, junto
con el tiempo que dedicamos a trabajar, comer o dormir,
el que permanecemos en los bares. Son el centro de
reunión con los amigos para jugar la partida de cartas o
al dominó, para tomar unas tapas, para charlar un rato,
para ver un partido de fútbol o simplemente para hacer
un alto en nuestras obligaciones diarias. Son por así
decirlo, epicentros de la socialización. En el bar nunca
falta la "caja tonta" o televisión, con un volumen que
suele superar con mucho los decibelios tolerables por el
oído humano, que pugna por imponerse a la estridencia de
la imprescindible máquina tragaperras (los españoles
somos los europeos que más gastamos en loterías,
quinielas, lotos y demás juegos de azar). En el bar el
suelo debe estar cubierto de preferentemente de
servilletas usadas aunque tampoco es descartable
encontrar otros objetos como huesos de aceitunas,
colillas o conchas. Todo bar que se precie debe
incorporar este elemento a su decoración. Si no lo
encontramos en un bar es una de dos, no es recomendable
o no estamos en España.
Las escuelas de español deberían impartir cursos
específicos para desenvolverse en este medio. Cada
región tiene un vocabulario propio para designar los
distintos tamaños y formatos de las diferentes comidas y
bebidas que suministran. En este caso se recomienda
observar los modos de actuación de otros clientes antes
de actuar. No se olvide de la importancia que tiene
atraer la atención del camarero, siempre esquivo,
recurriendo a señales tanto sonoras como gestuales. A la
hora de pagar es de vital importancia saber que
raramente pagamos nuestras consumiciones
individualmente. Siempre hay alguien que se adelanta a
pagar toda la ronda a la espera de que en otra ocasión
dicha tarea recaiga sobre otro de los presentes. A veces
se hace un fondo común para pagar o se paga "a escote"
todos a partes iguales. Es más común entre los jóvenes.
Al entrar y salir de estos establecimientos es costumbre
saludar y despedirse de los camareros con cierta
familiaridad aunque sea esta nuestra primera y última
visita.
En nuestras conversaciones hablamos y opinamos de todo,
quizá porque creemos que sabemos de todo. La discusión
acalorada más que síntoma de enfrentamiento lo es de
deseo de mostrar la solidez de nuestras opiniones.
Comprender uno de estos cambios de impresiones,
salpicados de interrupciones, gestos y descalificaciones
será prueba sobradamente demostrativa del alto dominio
del español por parte del estudiante.
Sobre el tratamiento tú/usted basta decir que los
españoles siempre hemos sido, y cada vez más lo somos
más, pocos amigos de las formalidades y si empezamos una
conversación con un desconocido tratándolo de usted en
cuanto podemos nos pasamos al tú. Conservamos el usted
para los desconocidos, las personas de más alto rango en
el trabajo y para las personas de edad avanzada.
Algunos de los temas más recurrentes en las
conversaciones de los españoles son, junto al fútbol y
la vida de los famosos y de los vecinos (el popular
cotilleo), la falta de dinero - a propósito mejor no
preguntarle a un español cuánto gana - y las
enfermedades. En este último caso siempre son bien
recibidos gestos de solidaridad y expresiones de
abatimiento "vaya" o felicidad "¡Qué bien"! que
demuestren interés por el relato de algún episodio
febril o alguna visita a la consulta médica. Nos gusta
la comunicación oral y directamente más que la escrita o
a través de contestadores automáticos. A veces las
sugerencias por escrito son mal acogidas. Eso sí, en la
época navideña nos encanta recibir y enviar
felicitaciones.
La puntualidad de los españoles es siempre un tema
espinoso. Cierto es que posiblemente no es el rasgo que
más valoramos en una persona o para el éxito de una
relación comercial pero a buen seguro no es patrimonio
exclusivo de los españoles. Siempre damos unos minutos
de "cortesía" al otro.
RELIGIÓN O ACTO
SOCIAL
Casi
un 80% de la población española manifiesta ser católica.
Pero este dato se pone en entredicho si visitamos una de
nuestras muchas iglesias en día de culto. Veremos mucho
espacio vacío y el ocupado lo estará por personas de
edad avanzada.
¿Cómo explicar que los españoles prefieren masivamente
casarse por la iglesia? ¿o que sea indiscutible que la
mayoría de los niños de padres no practicantes hagan su
primera comunión vestidos de almirantes? ¿o que los
bautizos rivalicen con las mismísimas bodas?.
La religión se ha imbricado con el acto social de tal
manera que ya no es posible disociarlos. Tras el
paso por la iglesia, cualquiera de estos tres actos
prototípicos termina con una gran comida en un
restaurante de la ciudad. En medio del griterío se
suceden algunos actos paralelos como la
repañota
o repanina en los bautizos (se arrojan caramelos y
dinero para que los recojan los niños invitados al
bautizo) o el corte de ligas y corbatas en las bodas.
Muchos no pisan la iglesia salvo en estas ocasiones
festivas o en otras más luctuosas para dar algún último
adiós. Según las zonas el culto a los muertos es más o
menos visible por lo que hemos de ser lo más respetuosos
posible en estas ocasiones. No es aceptable hablar mal
de los muertos y el luto es más prolongado en el medio
rural que en el urbano. En cualquier caso es esta una
sociedad altamente condicionada por el pensamiento
cristiano y aunque no practiquemos nuestras opiniones
siempre se ven influidas por este factor quizás porque
la educación recibida no se olvida y se transmite de
generación en generación.
RECOMENDACIONES
PARA EVITAR EL CHOQUE CULTURAL
Posiblemente este
cúmulo de elementos sea difícilmente digerible para un
extranjero que acaba de llegar. Pasados los días
comprobaremos que lo que tanto nos sorprendía ya no nos
llama tanto la atención. de todas formas ahí van algunos
consejos para lograr una adptación más rápida yevitar un
choque de culturas:
- Sé activo. No te
quedes en casa. En la calle es donde pasan las cosas.
- Intenta relacionarte con otros españoles. Participa en
actividades deportivas, asociaciones culturales, de
tiempo libre o clubes de lectura. Los españoles te
daremos la explicación de por qué y te daremos
confianza.
- Practica el idioma cuanto puedas y con cuantos puedas.
- Lee la prensa, escucha la radio y ve la televisión.
Mantente informado y descubre las cosas que interesan a
los españoles.
Los españoles
valoramos muy positivamente a los extranjeros y mucho
más cuanto más intenten acercarse a nosotros. A lo mejor
el punto de vista correcto no es pensar que una
costumbre es buena o mala, tan solo es diferente. Y no
olvides que aprender una lengua es vivirla.
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