|
RENACIMIENTO (I)
La nueva poesía: Garcilaso de la Vega
1. La antigua poesía de
los cancioneros
La poesía inmediatamente
anterior al Renacimiento era de tipo cortesano,
es decir, se desarrollaba en la Corte (o en general en
ambientes aristocráticos), y se recopilaba en
colecciones de poemas llamados “cancioneros”.
Su origen, aparte del sustrato tradicional (de la lírica
popular de villancicos, cantigas, etc.), se encuentra en
la poesía de los trovadores provenzales que,
proveniente del sur de Francia, desarrollaron un tipo de
poesía eminentemente amorosa que se basaba en todo un
código establecido conocido como “amor cortés”. Dicho
código, donde se mezclaba el amor mundano con un
tratamiento “a lo divino” del mismo, tenía como base la
idea de un amor insatisfecho, sin esperanza de verse
correspondido, hacia una dama a la que se veneraba como
si de una deidad se tratase, hasta tal punto que sus
rasgos físicos ni siquiera eran reflejados en los
poemas. Este amor imposible, doloroso pero a la vez
gozoso, será cultivado por el caballero, y florecerá en
él un ideal de perfección estética y espiritual, una
ética basada en la búsqueda purificadora de ese ideal
inalcanzable.
Entre los cancioneros más importantes podemos citar el
Cancionero de Baena (con poesía de la Corte de
Juan II de Castilla), el Cancionero de Stúñiga
(con poesía de la Corte de Alfonso V de Aragón) y el
Cancionero de la Colombina (con poesía
prerrenacentista del reinado de los Reyes Católicos).
Los poetas más importantes de esta época son Íñigo López
de Mendoza (Marqués de Santillana), Juan de Mena y Jorge
Manrique.
2.
La renovación renacentista: la nueva poesía
italianizante
Hacia finales de la Edad Media surge en Italia un nuevo
movimiento intelectual que reivindicará el legado de la
Antigüedad Clásica, específicamente el esplendor
cultural de Grecia y Roma. En literatura, esta vuelta a
los clásicos griegos y latinos supondrá una renovación
de formas y contenidos, especialmente en la poesía, que
tendrá su referente principal en la obra de Virgilio,
Ovidio y sobre todo Horacio.
De las tres grandes figuras de este nuevo “Humanismo”
(nombre por el que será conocido este nuevo movimiento
cultural), Dante, Boccaccio y Petrarca, será este último
el que, revisando la poesía provenzal a la luz del nuevo
clasicismo, formará una nueva expresión poética, el “petrarquismo”,
que aunará espiritualización y sensualización, razón y
pasión, revalorizando el mundo sensorial a la vez que el
espiritual. Por ello, cobrará especial importancia el
paisaje, muy idealizado (a imitación del
locus amoenus clásico), y la descripción de la
amada, cuyos rasgos se describen con todo lujo de
detalles. También será significativo el redescubrimiento
de los mitos clásicos, que serán profusamente
utilizados a partir de ahora.
3.
Garcilaso de la Vega
Nacido en Toledo en 1501 de familia ilustre, recibió
formación como cortesano y como humanista. Ya en 1520
participa también como soldado, su otra gran vocación,
en las guerras del Emperador Carlos V. Con 24 años se
casa con la dama Elena de Zúñiga, dama perteneciente al
servicio del Emperador. En 1526 acudió en Granada a las
bodas de Carlos V con la infanta de Portugal, donde
conoció, además de a diversas personalidades de la época
(como Castiglione), a Isabel Freire, acompañante de la
infanta, y que se convertirá en la musa inspiradora de
su poesía. Entre 1529 y 1531 va y viene a Italia, hasta
que en ese año asiste a una boda prohibida por el
Emperador y es desterrado a una isla en el Danubio,
aunque al año siguiente le será suavizada la pena y
podrá ir a Nápoles, donde permanece hasta 1934,
introduciéndose en el ambiente cultural de la época y
concluyendo su italianización. Al volver a España se
enterará de que Isabel Freire, que en 1528 se había
casado con Antonio Fonseca, ha fallecido al dar a luz a
su tercer hijo. En 1536, finalmente, yendo con el
ejército imperial al sur de Francia, es herido de muerte
en el asalto a la fortaleza de Le Muy, y fallece en
septiembre de ese mismo año.
3.1
Obras
La obra poética de Garcilaso abarca en conjunto: 8
coplas (con clara influencia de la poesía
tradicional castellana, en versos octosílabos -8
sílabas-), 40 sonetos (de influencia
petrarquista), 5 canciones (la quinta,
italianizante, con la nueva estrofa conocida como
“lira”), 2 elegías (dedicadas al Duque de Alba
y a su amigo el también poeta Juan Boscán), 1
epístola (a Boscán) y 3 églogas (de tipo
pastoril).
Se ha querido dividir su producción poética en dos: una
etapa anterior a su estancia en Nápoles, más
influenciada por la poesía cancioneril, y otra desde ahí
hasta su muerte, mucho más italianizante. A partir de
entonces, Garcilaso desarrolla de manera magistral los
nuevos hallazgos poéticos del petrarquismo, adaptándolos
con gran éxito a la literatura española.
Hay que mencionar que con Garcilaso se consagra en
España el verso italiano de 11 sílabas, el
endecasílabo, mucho más sereno que el tradicional
octosílabo castellano, y que permite expresar mejor la
nueva visión que del amor y la naturaleza va a traer el
petrarquismo. También con él va a alcanzar esplendor el
soneto, estrofa tan importante en la poesía
posterior y que, si bien ya el Marqués de Santillana
había experimentado con ella en sus Sonetos fechos
al itálico modo, quedará consagrada con Garcilaso
como modelo de perfección poética, capaz de encerrar en
sus 14 versos endecasílabos de rima asonante todo lo que
el genio del poeta pueda dar de sí.
4.
Otros autores
Al tiempo que Garcilaso, otros poetas siguieron también
la línea de la nueva poesía italianizante. Entre los
principales autores que seguirán esta estela poética se
pueden encontrar a Juan Boscán
(1493-1542), Diego Hurtado de Mendoza
(1503-1575), Hernando de Acuña
(1520-1580?) y Gutierre de Cetina
(1520-1557). Sin embargo, esta nueva expresión poética
también contó con detractores que reclamaban
una vuelta a las formas tradicionales de la lírica
castellana anterior, como el poeta Cristóbal de
Castillejo (1490-1550). Más tarde, sin embargo,
una nueva generación de poetas asentaría la
nueva poesía, quedando consagrada en autores como
Fray Luis de León (1527-1591),
Francisco de Aldana (1527-1578) y
Fernando de Herrera (1534?-1597).
Ediciones
· Garcilaso de la Vega, Poesías castellanas
completas, Madrid, Castalia (edición de Elias L.
Rivers).
· Garcilaso de la Vega, Poesía castellana completa,
Madrid, Cátedra (edición de Consuelo Burell).
|