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SAN SEBASTIAN- DONOSTIA

1- Localización
San Sebastián está situada en el norte de
España en la provincia de Guipuzcoa y en la región (Comunidad Autónoma)
del País Vasco.
2- Clima
Su clima es oceánico, y su temperatura
anual alcanza un promedio de 15º C, con abundantes lluvias y en
ocasiones violentas galernas. A principios de octubre suelen darse
lo que los donostiarras llaman "Mareas Vivas", mareas de
gran oleaje.
3- Historia
Capital de Guipúzcoa, tiene dos nombres
oficiales: San Sebastián en español y Donostia en euskera.
La lengua nativa del País
Vasco es el "Vascuence" o "Euskera" que es una
lengua muy antigua y hay muchas teorías sobre sus orígenes.
Las primeras noticias escritas de Donostia-San
Sebastián hacen referencia a un monasterio, situado en el barrio
que aún hoy se denomina San Sebastián El Antiguo. A aquel lugar se
le conoció primitivamente, según algunos historiadores, como
Izurum.
Olentzero, personaje tradicional de la
Navidad en Euskal Herria, cuyo origen se pierde en los anales de la
Historia Donostia surge etimológicamente de la evolución de la
palabra Donebastian (de Done=Santo, y Sebastián).
Si bien desconocemos su fundación, el
primer dato lo aporta un falso documento del año 1014 de Sancho el
Mayor de Navarra, según el cual, el monasterio de San Sebastián se
pone en manos del abad de Leyre y obispo de Pamplona. Dicho
documento será confirmado, en 1101, por el rey Pedro Ramírez
(Pedro Sánchez I, rey de Navarra y Aragón).
En los siglos XI y XII, el monasterio de San
Sebastián El Antiguo, al mismo tiempo que centro espiritual lo era
de la naciente vida social y administrativa de la población de esta
zona, que, con el tiempo, de no ser por los avatares que a
continuación referiremos, habría cristalizado en un municipio. De
este modo, hoy en día, el centro de San Sebastián estaría ubicado
en la colina donde en la actualidad se alza hoy el Palacio Real de
Miramar.
Con vistas a reforzar las fronteras y hacer
realidad un viejo sueño, la creación de un puerto por el cual
pudiera comerciar y explotar las lanas navarras y aragonesas, y dado
que tal puerto precisaría ser defendido por un burgo amurallado, el
monarca navarro Sancho VI decidió aplicar a San Sebastián, hacia
1180, el mismo Fuero que tan eficazmente había servido para
repoblar Jaca (1135) y Estella (1164).
De este modo el centro del núcleo urbano,
que estaba en vías de formación en el Antiguo, se desplaza al pie
del monte Urgull, por obra del citado Fuero.
Baiona, que funcionó durante mucho tiempo
como puerto de Navarra, se encontró en el siglo XI con un puerto
inservible, cegado por las arenas de las landas.
Estos acontecimientos, unidos a las ventajas
del reciente fuero, dieron lugar a una importante emigración
gascona (burguesía de armadores y comerciantes de Bayona), que
pronto ocupó y rigió la vieja Izurum romana, al amparo de las
murallas, que por entonces ya se conocía como villa de San Sebastián.
Los nombres de estos emigrantes gascones aparecerán en las listas
de los miembros del cabildo municipal hasta principios del siglo XV,
y aún hoy en día existen calles (Narrica, Embeltrán,...) de
procedencia gascona.
La villa de San Sebastián nace para ser
puerto de Navarra, e inicialmente cumple su misión como tal. Pero
no habían transcurrido muchos años, cuando en 1194, al acceder al
trono Sancho el Fuerte en Navarra, se plantea una crisis entre ésta
y San Sebastián. Gipuzkoa a partir del año 1200 rinde vasallaje al
rey castellano Alfonso VIII, enemigo de Sancho el Fuerte.
Para los comerciantes de San Sebastián este
cambio será positivo, dado que pasa de ser el puerto de un pequeño
estado en decadencia (Navarra), abocado a caer bajo la dinastía
francesa, a servir de salida al mar de una monarquía, la
castellana, mucho mayor, más rica, y en plena expansión.
Los Reyes de Castilla contarán en 1248 por
primera vez con fuerzas navales de San Sebastián, que tomarán
parte en inutilizar la escuadra de moros y el puente de Triana, cuyo
resultado fue la rendición de la ciudad de Sevilla.
Alfonso VIII jurará los fueros e iniciará
la larga serie de privilegios otorgados a San Sebastián, tendentes
a mantener unos vivo el tráfico navarro y otros una situación
privilegiada de los comerciantes donostiarras en el mercado
castellano. Sus sucesores, Fernando III y, en 1256, Alfonso X el
Sabio, efectuarán nuevas fundaciones de villas, cuyo objetivo,
entre otros, será garantizar la seguridad y dotar de una
infraestructura al camino que, atravesando Alava y Gipuzkoa, une a
Castilla con el puerto de San Sebastián. Ello posibilitó un tráfico
comercial mayor y más fluido procedente de Castilla, que, junto con
el de Navarra, serán la base de la prosperidad de San Sebastián.
Esta prosperidad es la que la hará resurgir
de los multiples incendios que padecerá a partir de 1266, llegando
a arder por completo seis veces en dos siglos y cuarto.
El antagonismo anglo-francés dará lugar a
la Guerra de los Cien años. Ambas potencias buscarán la alianza
con Castilla, debido a su potencial naval, inclinándose Alfonso XI
abiertamente por el lado francés (tratado de 1336 y posteriores de
1345). Pero todo ello sin romper con los ingleses, manteniéndose de
esta forma las relaciones comerciales entre Aquitania, de dominio
inglés, y Gipuzkoa.
La lucha fraticida de los reyes Pedro el
Cruel y Enrique el de las Mercedes, provocó en Gipuzkoa la división
del resto de
la provincia frente a San Sebastián, Mutriku y Getaria. Mientras
que Gipuzkoa, que ya contaba con una Hermandad dominada por los
"Parientes Mayores", opta por Enrique, San Sebastián,
población burguesa, limpia de linajes oligárquicos, y que viene
adoptando una postura activa contra los "Parientes
Mayores", optará por Pedro I. A la muerte de éste, en 1369,
asesinado por su hermanastro Enrique de Trastamara, y tras la subida
al trono del bastardo Enrique, la Corona de Castilla se entregará a
una decidida alianza con el monarca francés. Esta toma de postura
originó una frontera de tensión con la Aquitania inglesa, viéndose,
por tal motivo, fuertemente afectadas las relaciones comerciales
entre Aquitania y San Sebastián.
Por otra parte, el periodo de los
Trastamaras es para Gipuzkoa el de máximo desorden dentro de la
Guerra de los Bandos; la etapa en que oñacinos y gamboínos se
entregan a sus trágicas rivalidades, lo que significará para los
donostiarras dificultades en el comercio interior.
Un nuevo elemento, negativo, se unirá a
estos dos, y es, que Navarra, parte principal y rica del comercio
con el puerto de San Sebastián, evolucionará, por motivos dinásticos,
en dirección francesa.
Estas tres causas trajeron para San Sebastián,
en la segunda mitad del siglo XIV, una consecuencia grave, el
desplazamiento de las principales líneas de tráfico hacia Bilbao,
sustituyendo a San Sebastián como centro de gravedad del tráfico
comercial.
Durante
este largo periodo, en el que la provincia entera está
ensangrentada con la Guerra de los Bandos, y en el que las villas
intentan coaligarse para hacerles frente, San Sebastián es un
reducto de paz. Dentro de sus murallas los burgueses donostiarras
pueden vivir tranquilos, pero fuera de ellas y en sus contornos más
inmediatos, la prepotencia dinástica y económica de los
"Parientes Mayores", oligarquías que obtenían su poder
de la naciente industria ferrona, va debilitando la periferia
donostiarra, dando lugar a una reducción del término municipal.
Primero será Hondarribia, más tarde Oiartzun, después Hernani,
Andoain, Orio, Usúrbil,... etc., los municipios que sucesivamente
se segregarán de San Sebastián.
En Enero de 1489 un incendio redujo a
cenizas la villa. Este desgraciado acontecimiento tuvo como medida
la construcción en piedra de la villa. Este incendio sería el último
de la época medieval de San Sebastián. Ya no se producirá una
quema total hasta 1813.
Tras la catástrofe de 1489, más que de una
reconstrucción de la villa hay que hablar de una nueva forma de
vida de la colectividad donostiarra. A partir del último cuarto del
siglo XV, San Sebastián, de ser un emporio mercantil, pasará, por
su situación estrátegica, a ser plaza militar; y su puerto
principal, Pasajes, pasará de ser esencialmente comercial, a
cumplir las funciones de base naval de la Escuadra Cantábrica,
fuerza marítima que mantendrá durante siglos (hasta el XIX) la
lucha contra las escuadras francesas, holandesas y británicas.
Este nuevo papel de San Sebastián como
fortaleza, encargada de frenar las acometidas de los franceses, dará
lugar a que la villa tome nuevos derroteros, por los cuales ganó
los títulos de Noble y Leal. En el periodo entre los Reyes Católicos
y Felipe V, trescientos años aproximadamente, la villa sufrirá
numerosos sitios.
Este continuo estado de guerra supone para
San Sebastián un fuerte deterioro de su economía, motivado por los
gastos en las fortificaciones, el mantenimiento de la guarnición, y
la continua caída del comercio marítimo, que, a partir de 1573, se
agrava aún más, pues Sevilla adquirirá el monopolio de las
transacciones con América.
Después de llevar dos siglos cumpliendo
heroicamente su misión bélica, Felipe IV, en 1662, le concede el título
de Ciudad.
Con
este mismo monarca, Felipe IV, en 1659 se logra la paz con Francia,
llamada "de los Pirineos", motivo por el cual las clases
dirigentes de San Sebastián se aprestan a su antigua dedicación
mercantil. Así se funda en 1682 el Iltre. Consulado y la Casa de
Contratación, que prestará notables servicios al comercio y
navegación de Gipuzkoa.
Pero todo ha sido un espejismo, la guerra
continúa, y debe fortificarse la ciudad, surgiendo así una
enconada discusión entre quienes son partidarios de mantener las
murallas como elemento defensivo y quienes abogan por centrar la
defensa en el castillo.
Estando en esta discusión, llegan al año
1719 en que, por primera vez, San Sebastián es tomado por un fuerte
ejército francés mandado por el Duque de Berwik, quien se encontró
una ciudad débil en fortificaciones, y una pequeña guarnición con
escasez de víveres y munición. La ciudad estuvo ocupada por una
guarnición de 2.000 soldados franceses, hasta el 25 de agosto de
1721 en que, por la Paz de la Haya, fue evacuada.
Los siguientes setenta años de paz, con la
fundación de la Compañía Guipuzcoana de Caracas en 1728, y el
restablecimiento en 1788 del libre comercio con América, serán
también años de recuperación económica. En dicha fundación están
presentes los intereses del Estado, que quiere volver a controlar el
comercio americano, y los intereses del grupo comerciante
donostiarra, que busca una salida a su vapuleado comercio al perder
el tráfico de la lana castellana (monopolio de Bilbao) y navarra
(desviado a Baiona).
Paralelamente se da una dejación de las
defensas de la ciudad, cada vez más anticuadas e inservibles, y un
crecimiento de la población, originándose un problema serio de
espacio en el interior de las murallas, llegando a plantearse un
primer ensanche, que no se ejecutará hasta el s. XIX.
Nuevamente, y con motivo de la guerra contra
la Convención Francesa, San Sebastián, mal defendida por aquellas
ineficaces murallas, y sin contar con ningún intento de defensa por
parte del Gobernador Militar, el General Molina, fue ocupada por los
franceses el 4 de agosto de 1794. Las tropas de la Convención
dejaron un ejemplar de la guillotina, instalada posteriormente en la
Plaza Nueva (hoy de la Constitución), y que fue utilizada con
algunos desertores.
Ocupada
San Sebastián, en 1808, por las tropas napoleónicas y nombrado José
I (José Bonaparte) soberano de España, entró el 9 de junio en San
Sebastián, recorriendo la calle Narrica, en la que permanecieron
todas las ventanas cerradas.
El 22 de junio de 1813, mientras el grueso
del ejército napoleónico en retirada cruzaba la frontera, el
general francés Emmanuel Rey se hizo cargo con 2.600 soldados del
mando de la plaza. Los aliados, las tropas anglo-portuguesas, bajo
el mando directo de Sir Thomas Graham y teniendo por generalísimo
al Duque de Wellington, con un fuerte contingente de tropas y armas,
sitiaron y dejaron aislada a la ciudad.
Desde este momento y hasta la toma de la
ciudad el 31 de Agosto, se dan, por ambas partes, los movimientos tácticos
previos al combate. Mientras los franceses desalojan de la plaza a
millares de afrancesados que se habían alojado en San Sebastián,
invitan a la población a evacuarla, toman el convento de San
Bartolomé, e incendian las casas extramuros. Las tropas
anglo-portuguesas van cerrando el cerco y posicionando todas las
baterías.
El primer asalto a la ciudad se produce el
25 de Julio, una vez que han considerado que los proyectiles
lanzados han abierto una brecha suficientemente amplia, asalto que
es rechazado por los franceses produciendo numerosas pérdidas a las
tropas anglo-portuguesas.
El día 4 de agosto, veintiún vecinos que
habían podido salir de San Sebastián antes de producirse el sitio,
envían al Duque de Wellington una exposición de la situación en
la que se encuentra la ciudad, debido al asedio, e interceden por
sus vecinos y por la propia ciudad. Dicha nota nunca llegó a manos
del generalísimo inglés, pues el general español, Alava, no lo
consideró oportuno.
A las dos de la madrugada del día 31 de
agosto de 1813, y despues de varios días de intenso bombardeo, en
que se logra un mayor ensanchamiento de la brecha (la misma por
donde entraron en 1719 las tropas francesas), se inició la operación
de asalto formada por una columna de voluntarios, denominados
"los desesperados". Estos, cuando llegan a la parte alta
de la brecha abierta en la muralla, se encuentran con la sorpresa de
hallarse a cuatro metros de altura sobre el suelo del interior de la
misma; aprovechando los franceses este desconcierto para
acribillarlos sin titubeos.
Cuando una nueva retirada parece lo más
acertado, un incendio fortuito y el estallido de un depósito de
munición francés crea la confusión en este bando. Suceso que es
aprovechado por los asaltantes, obligando a replegarse a las tropas
francesas hacia el Castillo, donde capitularán el 8 de Septiembre.
En este período de tiempo la tropa aliada
incendió, saqueó, violó y asesinó. El saqueo duró seis días y
medio, salvándose del incendio sólo las dos parroquias y treinta y
cinco casas, situadas en la calle Trinidad, que por tal motivo en la
actualidad lleva el nombre de 31 de Agosto. Estas casas no fueron
quemadas porque servían de alojamiento para los oficiales británicos
y portugueses, mientras iniciaban el ataque al Castillo.
El censo de habitantes, que antes del asedio
ascendía a unos 5.500, había descendido a 2.600.
Dos lápidas se pusieron con motivo de aquel
triste suceso, una en la entrada de la calle San Jerónimo, en la
que se culpa claramente a los aliados, y otra que fue descubierta
por el embajador del Reino Unido en el patio de armas del Castillo,
el 31 de Agosto de 1963. Los vecinos más representativos se
reunieron en las afueras, en Zubieta, y decidieron reconstruir la
ciudad.
Digno de resaltar, en esta labor de
reconstrucción, será el arquitecto Pedro Manuel de Ugartemendía.
En 1816 se aprueba la planta definitiva y se producirá un
enfrentamiento entre militares y civiles, sobre cómo debía
plantearse la ciudad, sobre la conveniencia o no de mantener las
murallas como elemento defensivo. La obra se hará bajo la rotección
del rey Fernando VII, quien mantendrá las murallas.
La división del reino en cincuenta y dos
provincias, establece la capitalidad de Gipuzkoa en San Sebastián,
hasta entonces ésta se había turnado entre San Sebastián, Tolosa,
Azpeitia y Azkoitia, en función de dónde se realizaban las
reuniones de Juntas y residiera el Corregidor (representante del rey
en la Provincia).
Con la invasión en 1823 de los Cien Mil
Hijos de San Luis, se establecerá el régimen absolutista, que
traerá como consecuencia el traslado de la capitalidad de Gipuzkoa
a Tolosa. En 1854 se declara a San Sebastián capital de la
provincia. Se decide el retroceso de las aduanas al Ebro, medida que
beneficia a la provincia, y el cierre de San Sebastián como puerto
habilitado para el comercio con América.
En la provincia se van formando dos bandos,
carlistas y liberales, estos últimos partidarios de la Constitución.
Ambos defendían los fueros, pero de diferente manera. San Sebastián
optará por el liberalismo frente a la mayor parte de la Gipuzkoa
rural.
El 29 de setiembre de 1833, a la muerte de
Fernando VII, hereda el trono su hija Isabel, de tres años. Dos días
después de la muerte de su hermano, Carlos reivindicará sus
derechos al trono. El Ayuntamiento de San Sebastián será el
primero que reconozca a Isabel como soberana de España, proclamándola
reina ante su retrato, en la Plaza Nueva (hoy de la Constitución),
el día 2 de Octubre.
Producto
de esta situación es el comienzo de la Primera Guerra Carlista,
llamada "La de los Siete Años".
El 6 de diciembre de 1835 los carlistas se
situarán a las puertas de la ciudad, solicitando su rendición.
Ante su negativa comenzarán a bombardearla. San Sebastián, que
para proteger la causa liberal contaba desde el 10 de julio de 1835
con una legión inglesa al mando del general sir Lacy Evans, defendió
la ciudad sufriendo numerosas bajas. Cumplido su cometido, la legión
inglesa fue disuelta y volvió a su patria en 1838, dejando detrás
numerosos muertos y heridos.
En su honor se inauguró, el 28 de setiembre
de 1924 el denominado Cementerio de los Ingleses, que se instaló en
el monte Urgull. El alojamiento de esta tropa estuvo en Ategorrieta,
donde posteriormente se levantó el colegio de Notre-Dame, a cuya
plaza vecina denominaban Constitution Hill. Como protesta contra el
absolutismo carlista los caseros de la zona lo traducirán como
"muera la Constitución", (hil en euskara significa
muerte).
En 1839 se da el Convenio de Bergara entre
Maroto, jefe de las fuerzas carlistas, y Espartero, poniéndose fin
a la guerra. Cumpliendo lo establecido en el Convenio, una vez
reunidas las Cortes Españolas, reconocerán el régimen foral de
las provincias vascas.
El crecimiento demográfico donostiarra,
9.000 vecinos en el casco urbano, genera serios problemas de
hacinamiento a quienes viven dentro de sus murallas. Fueron
necesarios ocho años de gestiones y enfrentamientos con los
militares, que se aferraban a mantener las murallas, para que al fin
y gracias a la intercesión de los generales Prim y Lerchundi,
llegue la noticia tan esperada por el cabildo municipal y los
vecinos: la orden de derribo de las murallas. Esta será recibida
por el alcalde Eustasio Amilibia, quien estando en el Teatro
Principal, recibe un telegrama del duque de Mandas, comunicándole
el acuerdo del Gobierno accediendo al derribo de las mismas.
El 4 de mayo de 1863, a los acordes de una
marcha expresamente realizada para tal acontecimiento, se procede a
quitar la primera piedra que, hecha pedazos, se repartirá entre los
invitados de primera fila.
Este es otro de los momentos importantes a
través de la historia, en que San Sebastián cambia de orientación.
Terminada su etapa como fortaleza pasará a cumplir la función de
capital de la provincia, comenzando su expansión reflejada en el
Plan de Antonio Cortázar para la nueva ciudad. Plan que generará
fuertes polémicas entre los partidarios de un boulevard o alameda
que separe lo antiguo de lo nuevo (boulevaristas) y los no
partidarios (antiboulevaristas).
En 1872 comienza la Tercera Guerra Carlista.
Ante esta nueva amenaza San Sebastián construyó en 1873 un nuevo
muro defensivo desde Santa Catalina hasta San Bartolomé, en
sustitución de las desaparecidas murallas.
En 1875 unos 5.000 carlistas inician el
bombardeo de la ciudad. Desde el monte Urgull se avistaban los
fogonazos, hecho que era puesto en conocimiento de la población con
una campana, lo que concedía catorce segundos para que los
donostiarras se pusieran bajo resguardo de los proyectiles. El día
de San Sebastián de 1876, uno de ellos cayó en el Teatro
Principal, en la vivienda que como conserje ocupaba el popular poeta
vasco Indalecio Bizkarrondo, conocido por Bilintx, destrozándole
las dos piernas, lo que dará lugar a su muerte.
En 1876, terminada la última guerra
carlista, queda abolido el régimen foral, que será sustituido por
diferentes Conciertos Económicos, vigentes hasta 1936.
A la muerte del rey Alfonso XII, en 1885, su
viuda la Reina Regente M. Cristina traslada todos los veranos la
corte a San Sebastián, residiendo en el Palacio de Miramar. El
Ayuntamiento de San Sebastián en reconocimiento a la gran labor en
favor de la ciudad, le nombrará alcaldesa honoraria. Más adelante,
ya en pleno desarrollo del Ensanche Cortázar, la construcción del
Casino en 1887 aumentará el número de veraneantes.
A principios del siglo XX San Sebastián
mantiene la tendencia de finales del siglo anterior, en la línea de
su perfeccionamiento como capital de verano y centro administrativo
y político de la provincia, cuyos municipios experimentan un fuerte
aumento demográfico y un importante avance en su industrialización.
Serán años también de consolidación de la Banca, con la
constitución de diferentes bancos y cajas de ahorro. Asímismo a
principios de siglo, en 1904, surgen en San Sebastián los primeros
núcleos del nacionalismo.
En la capital guipuzcoana se llevarán a
cabo iniciativas en diferentes áreas: parques y espacios de ocio (Ulía,
Igeldo, playa de Ondarreta, adquisición de la fortaleza de Urgull...),
instalaciones asistenciales, transporte público...; llegando en los
años veinte a intervenir incluso en las áreas de su entorno, con
la construcción del golf y del circuito automovilístico en Lasarte
y del hipódromo en Zubieta.
En 1914, y con el inicio de la 1ª Guerra
Mundial, San Sebastián se convierte en la ciudad más cosmopolita
de Europa. En su Casino se darán cita todos los personajes de la
vida europea, Mata Hari, León Trosky, Ravel, Romanones, Pastora
Imperio, el torero de fama, el banquero ostentoso...; son los
tiempos de la "belle epoque" donostiarra, y en San Sebastián
actúan la compañía francesa de opereta, los ballets rusos,
cantantes de ópera y muchos otros artistas famosos. A consecuencia
de la Primera Guerra Mundial se consolida la creciente
industrialización de la comarca, dando lugar a un importante
movimiento migratorio, base de importantes grupos proletarios de
donde surge el movimiento obrero. Ante la represíon de la dictadura
de Primo de Rivera (1923 a 1930), las organizaciones obreras vascas
atravesarán un período de crisis, descendiendo el número de
afiliados de UGT en San Sebastián de 4.000 a 2.700.
En 1925 se prohibe el juego y el Casino es
cerrado. El factor veraneo también va perdiendo fuerza, mientras va
creciendo la función de San Sebastián como capital de provincia en
sus tareas de administración pública y servicios, cada día más
crecientes. En esta década la capital cuenta con más de 61.000
habitantes.
En 1930 los jefes de los distintos partidos
políticos republicanos se reunen en San Sebastián para acordar un
frente y un ideario comunes, conocido como el Pacto de San Sebastián,
que dará al traste con la monarquía y traerá la epública.
Al poco de estallar la Guerra Civil, el 13
de septiembre de 1936, San Sebastián cae en manos de los
nacionales.
Siguen unos años críticos, con escasez de
alimentos y gasolina, racionamiento de tabaco, falta de material en
las industrias, colas para la adquisición de muchos artículos...
Una vez finalizada la guerra, se crea en
1939 la Quincena Musical, cuya sede inicial se fija en el Teatro
Kursaal, desplazándose en 1940 al Teatro Victoria Eugenia. A través
de ella se ofrecerán grandes espectáculos y la actuación de
grandes figuras de la música.
El franquismo mantendrá a San Sebastián el
papel de ciudad veraneante. Franco residirá el mes de agosto desde
1940 a 1975 en el Palacio de Ayete, que comprado por el Ayuntamiento
fue ofrecido al Jefe del Estado. Durante este período se celebran
en dicho lugar los Consejos de Ministros.
En la década de los años cuarenta e inicio
de los cincuenta se reemprende el desarrollo de la ciudad, con el
royecto de Ensanche del barrio de Egia y el inicio de la construcción
del de Amara, en las marismas del Urumea.
En 1950 Donostia cuenta con 113.776
habitantes, lo que supone un 30% del total provincial.
En esta época comienza a configurarse la
idea de una caracterización del artista vasco. Surge en San Sebastián
la Asociación Artística Guipuzcoana. Son años dorados para el
teatro amateur de la ciudad, estrenándose todos los domingos una
nueva obra.
Con la celebración del primer Festival de
Cine en 1953, San Sebastián será lugar de encuentro de gentes del
"séptimo arte", pasando por ella Ava Gardner, Vittorio
Gasman, Charlton Heston...
En estos años el entonces Príncipe de España,
Don Juan Carlos de Borbón, y su hermano el Infante Don Alfonso
residen en el Palacio de Miramar.
En la década de los sesenta se desencadena
un fuerte proceso de expansión urbana, con la construcción de gran
antidad de viviendas, debido a un importante fenómeno de inmigración
que atraía la naciente industria y al incremento del índice de
natalidad en la provincia. La ciudad continúa su consolidación con
el desarrollo del Ensanche de Amara.
Tanto San Sebastián como su área periférica
se convierten en receptores de importantes corrientes migratorias,
procediendo más del 40% de fuera del País Vasco. Los barrios de
Altza, Amara, Gros y Egia, de mayor volumen demográfico, son los
que reciben mayor porcentaje de emigrantes.
Este flujo migratorio, unido al carácter de
capital veraniega de la ciudad, provocarán una fuerte demanda de
suelo, convirtiendo a la inversión inmobiliaria en una fuente
segura y lucrativa de ingresos.
En 1965 Donostia sufrirá uno de los
temporales más fuertes del siglo; las olas de más de 15 m de
altura pasarán por encima del puente del Kursaal, quedando la
calles de la Parte Vieja inundadas a la hora de la pleamar.
El Ayuntamiento donostiarra se sumará en
1966 a la iniciativa de aprobar una moción, solicitando la supresión
del decreto de 1937 por el que se dejaba a Gipuzkoa sin los
Conciertos Económicos.
En esta misma fecha se creará el Festival
de Jazz, único existente en España durante años.
En la década de los sesenta San Sebastián,
núcleo del renacimiento cultural vasco y del movimiento político
nacionalista, será escenario de numerosas manifestaciones, con
estados de excepción por decreto en 1968 y 1969. Dicha situación
se prolongará durante los años setenta, en especial una vez
llegado el final de la etapa franquista (1975).
Con la reforma política surgida tras dicho
período y con la aprobación del Estatuto de Gernika, se establece
un nuevo Concierto Económico en 1981.
La capital seguirá desempeñando sus
funciones administrativas, culturales, comerciales y turísticas;
mientras lgunos barrios y los pueblos de la comarca asumirán
funciones industriales, de pequeños servicios y residenciales para
la clase trabajadora.
4- Museos y Monumentos
Museo
Municipal de San Telmo: El museo, inaugurado en 1932,
consta de tres plantas:en la planta baja están ubicadas la iglesia,
el claustro y la sección de Arqueología, que exhibe laudas
sepulcrales, pilas bautismales, escudos y una de las mejores
colecciones de estelas discoideas. Cuadros de El Greco, Alonso Cano,
Rubens, Ribera, Depièce y Zuloaga forman parte de la pinacoteca. El
último piso está dedicado a la pintura vasca contemporánea y en
las paredes de esta sección cuelgan lienzos de Ugarte, Arteta, del
catalán Sert y Ameztoy.
Palacio Real de Miramar :
El palacio fue proyectado por el arquitecto inglés Selden Wornun,
en 1888, pero fue llevado a cabo por Benito Olasagasti, bajo la
dirección del arquitecto José Goicoa. El palacio consta de sótano
y tres plantas, las dos primeras son las de uso privado y la última,
abuhardillada, estaba reservada para la servidumbre. El acceso por
uno de los lados se realiza a través de un arco Tudor, decorado con
relieves. En el frente destacan el escudo de armas de los Habsburgo,
la fecha MDCCCXCII y la torre octogonal. Dentro del conjunto de
edificios destaca la Casa de los Oficios, la Portería y el Cuerpo
de Guardia.
Catedral
del Buen Pastor: De estilo neogótico, es el templo más
grande de la ciudad. Ubicada en el Ensanche de Amara, es obra del
arquitecto donostiarra Manuel de Echave. La iglesia abarca una
superficie de 1.915 metros cuadrados y fue inaugurada en 1.897.
Tiene rango de catedral desde 1.953. Posee planta rectangular y simétrica,
de cruz latina y con tres naves, transepto y presbiterio. Está
construida con sillería de piedra arenisca procedente de las
canteras del monte Igueldo y dotada de abundantes elementos
decorativos tales como vidrieras (obra de Juan Bautista Lázaro), gárgolas,
pináculos, etc. En su interior hay una cripta muy espaciosa y, en
el exterior, la torre, construida por Ramón Cortázar, alcanza los
75 metros de altura. El altar mayor está dedicado al Buen Pastor.
En él encontramos las estatuas de Nuestra Señora del Carmen, San
Antonio, Santa Teresa y el Sagrado Corazón.
Iglesia de Santa María:
La iglesia originaria era románica. Se amplió con los estilos gótico
y renacentista entre los años 1522 y 1560. En el siglo XVII le
afectó la explosión del castillo, se iniciaron las obras de
reconstrucción hacia 1740, encargándose de ella Ignacio de Íbero
y Francisco Ignacio de Lizardi. La iglesia tiene planta rectangular,
con ábside semicircular y dependencias secundarias. En la parte
norte tiene adosada la nave de Santa María. Una de las partes a
destacar es la fachada principal, construida con una hornacina de
grandes dimensiones. La iglesia está enmarcada por dos torres.
5- Playas
La
Concha: Es el arenal de la capital donostiarra. Una
estupenda playa de ciudad que dispone de todos los servicios e
infraestructuras. Para los más pequeños, se han dispuesto unas
plataformas en el mar con pequeñas atracciones acuáticas. Su
agradable y conocido paseo marítimo siempre es frecuentado así
como también el carril bici que hace el mismo recorrido. Se
prolonga a lo largo de toda la bahía, recorriendo las playas de
Ondarreta y La Concha. Esta playa tiene bonitas vistas al Monte
Igeldo y a La Isla de Santa Clara.

La Ondarreta: Se
encuentra en la misma bahía que la conocida playa de La Concha.
Frente a la playa de Ondarreta se encuentra la Isla de Santa Clara.
El agua es tranquila y es perfecta para practicar deportes de playa,
en especial el body-board
6- Gastronomía Vasca
La pasión por la gastronomía es una
constante en la vida social vasca y una de las razones más
poderosas para visitar el País Vasco.
La
Nueva Cocina Vasca, parte de los fundamentos tradicionales,
utilizando productos frescos de primerísima calidad, propios de
cada estación, para experimentar nuevas texturas, formas de
preparación, colores y sabores, que elevan la cocina a la categoría
de arte.
Los restaurantes de la costa guipuzcoana, típicamente
marineros, ofrecen deliciosos platos de pescado, preparados según
su propio sabor y asados en parrillas instaladas en plena calle. Los
caseríos y asadores de las zonas rurales son fieles ejemplos de la
cocina vasca más tradicional y presentan una extensa variedad de
platos de verduras, pescados y carnes.
Por otro lado, una original forma de conocer
la llamada cocina "en miniatura" es realizando un
recorrido por bares típicos de la Parte Vieja donostiarra, donde
podrá degustar deliciosos "pintxos" (tapas) y cazuelitas,
que se presentan alineadas en la barra, a su alcance y elección.
7- Festividades típicas de Donostia
Enero:
Tamborrada: Todos los años, el
día 20 de enero es un día especial en San Sebastián, es el día
de San Sebastián. Durante 24 horas, desde las 0:00 horas hasta las
23:59 horas del mismo día, suena ininterrumpidamente por las calles
de San Sebastián la música del maestro Sarriegui por obra y gracia
de las sociedades donostiarras, que de forma entusiasta hacen sonar
sus instrumentos, entre los que destacan el tambor y el barril como
elementos principales.
Uno
de los elementos que más llamará la atención al visitante foráneo
es la indumentaria de las bandas: unos vestidos de cocineros y otros
de soldados. Esto está relacionado con la celebración de la
liberación de San Sebastián por parte de los soldados ingleses de
manos de los franceses, de ahí la caracterización militar. Los
cocineros vendrían a representar al pueblo easosense.
Marzo:El
carnaval donostiarra es anunciado por la comparsa de
Caldereros que representa la llegada a la ciudad de los gitanos
procedentes de Hungría. Cientos de donostiarras disfrazados de zíngaros
recorren las calles céntricas entonando alegres canciones al caer
la noche. Salen el sábado anterior a la semana de carnaval.
Otra comparsa que se adelanta al carnaval es
la de Iñudes y Artzaias que salen el domingo siguiente a
"caldereros" interpretando un baile que parodia a las amas
de cría y pastores que las rondaban.
El carnaval se vive en Donostia con
participación de las sociedades y grupos de danza en un magno
desfile multicolor y cosmopolita.
Junio:
La víspera de San Juan (23 de
junio), a eso de las siete de la tarde, se bendice el Árbol de San
Juan en la plaza de La Constitución. Tras el acto se baila un
solemne Aurresku. A media noche
se encienden hogueras por todos los barrios de la ciudad.
La fiesta del Corpus Christi se celebra en la catedral del Buen
Pastor con una solemne procesión en la que puede admirarse una
danza de espadas, Ezpata-Dantza.
Agosto:
La Semana Grande de Donostia: Hace
veintitrés años en Bilbao se produjo un fenómeno socialmente insólito
para una población de sus características y dimensiones. Para los
menores de treinta y pocos años, Aste Nagusia es algo "de toda
la vida" y para los que rebasan esa edad, aunque ya remoto,
recuerdan aquellos veranos.
En el verano (agosto) de 1.977 y años
precedentes: Bilbao era un desierto. Las vacaciones concentradas en
ese mes dejaban despoblada la Villa, había más bilbainos/as fuera
que en casa, lo que hacía que la hostelería se sumara al éxodo y
también cogiera vacaciones.
Y
en ese mes ocurría, es un decir, la Semana Grande, que ni si quiera
tenía eco en la prensa, salvo algún suelto anuncio de algún
aislado festejo, tal como combates de boxeo o lucha en un Ring
instalado en una balsa fondeada en la Ría, o algún alarde de
Danzas Vascas de la Sección Femenina. Las barracas se movían como
apestadas de ubicación en ubicación cada vez más marginadas,
convirtiéndose para los barraqueros Bilbao en plaza de segunda.
Y los toros, las corridas generales, el único
residuo de la Semana Grande y la presencia de algunas compañías de
teatro que en hacían sus giras "por provincias" recalaban
en Bilbao.
Durante una semana las calles y plazas de
Donostia se llenan de espectáculos y festejos para todos los gustos
y edades, destacando los fuegos artificiales, conciertos, ambiente
callejero y todo tipo de eventos de carácter tradicional. Destaca
el concurso Internacional de Fuegos Artificiales, el Zezen-Zuzko
(Toro de Fuego), festivales de música, danza, desfiles de Gigantes
y Cabezudos.
El día 31 de agosto merece la pena pasarse
a media noche por la calle del mismo nombre y ver un espectáculo único.
Toda ella se ilumina con velas en rememoración del incendio de
1813.
Septiembre:
El mes de Septiembre celebra la ciudad las Euskal
Jaiak, quince días de festejos variados en los que pueden
admirarse las famosas regatas de traineras en la bahía de La
Concha.
Cuando decimos "fiesta vasca", nos estamos refiriendo al
conjunto de actos que comprendía diversas fiestas y concursos. En
el territorio vasco, fue Anton Abbadia quien a mediados del siglo
XIX les dio inició, empezando en Urrugne celebrándose en Sara,
Donapaleu, Mauleón... en muchos pueblos. El espíritu y la pasión
de Abbadia se expandieron a los restantes territorios e
instituciones del País Vasco. Los donostiarras empezaron a
organizar las fiestas vascas en 1879.
Las obras literarias y musicales ocupaban un destacado lugar. La
principal finalidad que se perseguía mediante los concursos era
"conservar nuestra bella lengua y las buenas y antiguas
costumbres en estas montañas y difundirlas lo más posible" y
"estimular el cultivo de su especial literatura (...)
conservación y propagación de nuestra música popular"
Este mes se celebra El
Festival de Cine de San Sebastián: 21 de septiembre de 1953.
En esta fecha nacía el Festival de San Sebastián, concebido por
aquel entonces como una Semana Internacional de Cine con vocación
cinematográfica y también comercial. Desde aquella primera edición
han transcurrido ya 52 años, 52 festivales consecutivos celebrados
en esta bella ciudad del norte de España que aporta al certamen una
personalidad y una imagen reconocibles internacionalmente.
Con
tan solo un año de existencia, el Festival conseguía el
reconocimiento de categoría B por parte de la Federación
Internacional de Asociaciones de Productores de Films, la FIAPF. El
gran éxito obtenido en su primer año no fue flor de un día y, ya
como Festival Internacional de Cine, en 1955 la FIAPF le reconocía
el carácter competitivo y especializado para las películas de
color. Esta clasificación conlleva que la muestra puede empezar a
otorgar premios oficiales, y es en este momento cuando nace la
Concha. En sus inicios fue una Concha de plata otorgada por un
jurado internacional. Hubo que esperar hasta el año 1957 para ver
la primera Concha de oro en las categorías importantes a concurso,
cuando el Festival ya estaba clasificado dentro de la categoría A.
La Concha es, sin duda, uno de los iconos de este certamen, al igual
que la playa del mismo nombre lo es de la ciudad.
A nivel ideológico este certamen siempre se ha caracterizado por
mantener una postura aperturista, ajena a las limitaciones que por
aquellos años trataba de imponer la censura. La ambición última
del Festival de San Sebastián ha sido, y es, redescubrir el cine
siendo escaparate de los trabajos más provocadores de todas las épocas.
Rompedor pero siempre con un toque de
glamour que, desde los primeros años de existencia, se pone de
manifiesto gracias a las figuras del mundo del cine que han paseado
por San Sebastián. Por una parte actores de la talla de Kirk
Douglas, Deborah Kerr, Anthony Quinn, Charlton Heston, Elizabeth
Taylor, Imperio Argentina, Audrey Hepburn, o más actuales, como
Harrison Ford, Antonio Banderas, Victoria Abril, Keanu Reaves o Matt
Dillon. Pero también directores que acudieron a presentar sus películas,
entre los que destacan verdaderas figuras del cine mundial como
Alfred Hitchcock, Federico Fellini, Fritz Lang, Orson Welles,
Bernardo Bertolucci, y los mejores realizadores de los últimos
tiempos como Steven Spielberg, Pedro Almodóvar o Roman Polanski.
Todos ellos han escrito, a su manera, capítulos de la historia del
séptimo arte y también han dejado su huella en la memoria del
Festival de San Sebastián.
Desde 1953 la ciudad recupera su esplendor
cosmopolita y se convierte en elemento inseparable del propio
festival, involucrándose a través la decoración de su mobiliario
urbano con los carteles de las diferentes secciones. Ambos se alían
para que el cine invada cada rincón. Por sí misma, San Sebastián
es una ciudad que tiene mucho que ofrecer, desde sus playas a su
casco antiguo pasando por su excelente gastronomía. Por tanto, un
maridaje perfecto que tiene su máxima expresión en el Premio
Donostia, un galardón que otorga la ciudad a aquellos que, con sus
carreras, han contribuido de alguna manera al mundo del cine. Este
premio nació en 1986 como homenaje del Festival a grandes figuras.
El primero en recibirlo fue Gregory Peck, y tras él podemos nombrar
entre otros a Bette Davis, Glenn Ford, Julie Andrews, Robert Mitchum,
Fernando Fernán-Gómez, Robert de Niro, Francisco Rabal o Susan
Sarandon.
Diciembre:
El día 24 (víspera de Navidad) multitud de coros de mayores y
pequeños recorren la ciudad anunciando La Navidad. Es la fiesta del
Olentzero.
La
figura del Olentzero, tal y como hoy la conocemos, constituye la
mezcla de una serie de fenómenos culturales que fueron tomando la
forma actual, y cuyo punto de unión ha sido solamente la
coincidencia temporal y territorial.
Con esto queremos decir que el Olentzero no ha sido siempre y en
todo lugar un muñeco bonachón, carbonero que baja de las montañas
para anunciar el nacimiento del niño-dios.
La primera referencia al nombre del Olentzero es de Lope de Isasi a
comienzos del siglo XVI, comentando que aquí se celebraba la
Navidad con el nombre de "Onentzaro" significando
"tiempo de los buenos". Probablemente Lope de Isasi
hablaba de una reminiscencia de los ritos paganos, religión
animista muy extendida en esta tierra hasta el siglo VIII, que incluía
como uno de sus ejes y, por tanto, celebración de gran importancia.
El solsticio de invierno.
Por lo tanto, podemos decir que el Olentzero, en realidad, es la
reminiscencia de la celebración del solsticio de invierno, que la
iglesia católica renombró como fiesta de la Natividad.
Durante muchos siglos, la forma de realizar fiestas en ambientes
rurales y pobres por añadidura era la de la cuestacuión o puxka
biltze: se iba de casa en casa, a veces haciendo alguna actividad
alusiva a la festividad en curso (danza, canto...) y pidiendo comida
para que los jóvenes del pueblo pudiesen hacer una merienda. Esto
también ocurría en el caso del olentzero. Los jóvenes del pueblo
iban de casa en casa, a veces con un muñeco, o incluso a veces con
uno de ellos disfrazado de carbonero glotón y bebedor (tenía que
serlo, ya que decían que pedían para él, y cuanto más coma y más
beba más recolectarán). Esto hace que el personaje del Olentzero
tenga estas características, e incluso hay quien hace venir el
nombre del Olentzero de esta actividad (Oles egitea) - cantar, aroa-tiempo,
tiempo de cantar).
8- Danzas Populares Vascas
Aurresku:
en Guipuzcoa y Vizcaya es el baile
solemne y elegante por excelencia. Lo bailaba el pueblo en las
grandes fiestas, pero lo bailaban también los diputados. En estos
casos, era costumbre sacar por pareja del aurreskulari a la señora
o hija del alcalde, la que no hacía más que presenciar la fiesta,
ya que en este baile la mujer no baila sino que es bailada. Una fila
de ocho, diez o más personas que lo forman entran en la plaza,
unidas por las manos, saliendo generalmente del Ayuntamiento. Se
compone exclusivamente de hombres, de los cuales el primero (el
aurresku) y el último (el atzesku) tienen en la mano sus boinas o
sus sombreros. Estos dos son los personajes importantes de la danza.
Se da solemnemente una vuelta por la plaza y al llegar frente al
Ayuntamiento el aurreskulari baila sus primeros movimientos coreográficos.
Cuatro o dos de los de la cuerda salen entonces y traen a la que ha
de ser la pareja del aurreskulari. Una vez en la plaza, se adelanta
éste y baila ante ella uno de los tiempos de la danza. Igual
ceremonia se repite con el atzesku, para quien se trae otra pareja,
bailando ante ella en forma semejante al anterior. Sucesivamente son
traídas más parejas para los demás que forman la cuerda o fila
quedando separadas de los hombres por unos pañuelos. Entonces se
baila el llamado desafío, en elque el aurresku y el atzesku bailan
otro de los tiempos, con su adecuada música, original y movida y en
el que ambos ejecutan y lucen sus agilidades.
Ezpatadantza, de
gran vistosidad, de ritmo original y difícil por el cambio
constante de compás. Su tiempo final, cuando uno de los bailarines
es elevado en alto, simboliza el homenaje al soldado muerto en
defensa de su patria. Es en la música y no en detalles accesorios
como palos o armas que usan los bailarines lo que caracteriza a esta
danza vasca, ya que el baile con espadas se conoce también en
Inglaterra, Valencia, Castilla, etc.
El
salto vasco no es un baile en sentido estricto sino un género que
se pone en práctica en muchas obras. Estos pasos configurados hacen
que el danzante avance hacia adelante, o lo obligan a dar media
vuelta sobre sí mismo, dejándole en una posición de 180°
respecto de la orientación de la que había partido. Estos pasos se
van encadenando, combinando y renovando desde el comienzo hasta el
final del baile. Con el cuerpo erguido y los brazos pegados al
cuerpo, el danzante concentra la atención en el trabajo de las
piernas. Los saltos tienen una función recreativa y ceremonial.
Abren los bailes y los cierran y señalan los momentos fuertes de
los días de fiesta.
El irrintzi es el grito o llamada de alegría
o de aviso de guerra. En las fiestas vascas suele haber concursos de
irrintzilaris, y en ellos se destacan los pastores, quienes los
utilizan para hablar de montaña a montaña.
9- Deportes Vascos
La
Regatas: Las regatas de traineras
surgen de un modo de vida concreto: el entorno de la pesca en mar
abierto. Las embarcaciones precisaban de individuos fuertes y
resistentes capaces de mantener la boga, durante horas, hasta llegar
a los caladeros y, una vez recogida la pesca, tornar a puerto,
cargados y a toda
marcha, para efectuar la subasta.
Con el tiempo el motor sustituyó en las
lanchas a la fuerza del hombre. Pero durante los años siguientes,
el mundo de las regatas continuó vinculado a la pesca. Los
profesionales del sector formaban en las mejores tripulaciones del
litoral. Y aún hoy, con la incorporación de atletas de todo tipo,
los remeros se encuadran en clubes formados en villas de larga
tradición pesquera.
Las regatas de La Concha fueron organizadas
por primera vez en el año 1879 como un elemento más del programa
de festejos veraniego de San Sebastian. Se utilizaron para ello
traineras de pesca que hasta entonces venían enfrentándose entre sí,
en desafíos con dinero por medio, para dirimir su superioridad.
La Pelota Vasca: La
pelota es uno de los deportes en que más intervienen los factores
externos, porque las características de los frontones varían muchísimo.
El frontis tiene más o menos salida, la pared izquierda agarra
mucho más, el suelo tira más o menos.

La pelota también es muy importante. Su
material, al ser artesanal, tiene un grado de variabilidad amplísimo.
Todas estas circunstancias condicionan enormemente la estrategia a
emplear, y en multitud de ocasiones habrá que variar la estrategia
sobre la marcha, e incluso en el partido.
De cualquier modo, y nivel general, la estrategia será el buscar,
primero, dominar al contrario para que este efectúe devoluciones
forzadas y poder coger la pelota lo más cerca posible del frontis y
sin fuerza para poder ejecutar una jugada de tanto.
Levantamiento de piedra: su
práctica consiste en el levantamiento de piedras de diferentes
formas y tamaños, hasta ser cargadas sobre los hombros, sólo en
cuyo momento se considera realizada la alzada.
Las modalidades de alzada son dos:
1. Mayor número de alzadas.
2. Mayor número de kilos en una alzada.
Las
piedras que actualmente conocemos como reglamentarias son: cilíndrica,
cúbica, esférica y rectangular, todas ellas de material de
granito.
En la actualidad las piedras con las que se
concursa se labran específicamente para la práctica deportiva y se
procura que las mismas se configuren regularmente estudiadas para
una buena relación peso-volumen y se doten de muescas que permiten
que el levantador pueda sujetarlas firmemente con sus manos. Sin
embargo, a veces las competiciones se conciertan sobre el
levantamiento de piedras naturales, de forma irregular y sin muescas
artificiales que ayuden a su manejo.
Bajo estas características es una prueba no
sólo de fuerza, sino que la habilidad y la destreza, son necesarias
para regular y dosificar el esfuerzo así como el dominiode una técnica
muy específica. El deportista ,además de fuerza y habilidad, debe
poseer otras características atléticas como agilidad, flexibilidad
y velocidad.
El deportista pone en juego las masas
musculares más selectivas del cuerpo humano, además de las
abdominales, pectorales, lumbares y córtico-vertebrales, en
movimientos científicamente estudiados que le permiten una
preparación adecuada de su musculatura.
Secuencia del levantamiento. El primer
tiempo se divide en dos fases:
a.
Dispone la piedra adecuadamente, apoyada sobre sus rodillas, con las
muescas de sujeción hacia abajo, inclinando su cuerpo y combando su
columna vertebral, agarrando firmemente la misma. Con todo su cuerpo
en juego, levanta unos centímetros la piedra, justo lo suficiente
para que esta deje de tocar el suelo.
b. Así dominada la piedra hace que esta
gire sobre un eje imaginario de manera que la parte de la misma que
estaba antes en posición inferior, quede ahora en posición
superior, al mismo tiempo que traslada el peso de la misma a la
parte superior de sus muslos y en contacto con su abdomen. Para
guardar el equilibrio el levantador permanece en cuclillas durante
toda esta fase.
El segundo tiempo comprende, igualmente, dos
fases:
a. En esta primera fase el levantador
suelta, alternativamente, sus manos de las muescas de agarre por
donde tenía sujeta la piedra hasta ahora y pasa a sujetarla por su
zona inferior, de manera que el peso de la misma se traslade de sus
extremidades inferiores a las superiores.
b. Una vez liberadas sus extremidades
inferiores del peso de la piedra puede utilizar éstas para ayudarse
a cambiar radicalmente su postura corporal, enderezando su cuerpo y
adquiriendo una ligera posición convexa, de manera que la piedra
descanse parcialmente sobre sus músculos abdominales. En el tercer
y último tiempo tiene que subir la piedra hasta el hombro y para
ello inclinar su cuerpo todo lo posible a fin de que su pecho se
convierta en una rampa de ascensión lo menos inclinada posible.
Empujar la piedra hacia el hombro en breves movimientos ascendentes
y acompañar cada uno de esos movimientos con un balanceo de su
cuerpo que ayude al deslizamiento de la piedra. Como se puede
comprobar el levantamiento de piedra es un deporte muy duro y
completo que exige una depurada técnica como complemento a unas
dotes físicas excepcionales.
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