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Francisco de Goya
Francisco de Goya y Lucientes es, junto con
Diego Velázquez y Pablo Ruiz Picasso, uno de los tres grandes
pilares del arte español de todos los tiempos. Francisco Goya,
quien se considera ser "El Padre del Arte Moderno", empezó
su carrera como artista inmediatemente después del período
"Barroco". Al expresar francamente sus pensamientos y
creencias, como fue su costumbre, llegó a ser el pionero de las
tendencias nuevas que llegaron a su culminación en el siglo XIX.
BIOGRAFÍA
Los grandes genios son siempre difíciles de encasillar.
Habitualmente, ellos marcan las pautas de un estilo concreto pero a
veces, y es el caso de Goya, se desvinculan del estilo característico
de su tiempo.
Francisco de Goya y Lucientes nace en un pequeño pueblo de la
provincia de Zaragoza llamado Fuendetodos el 30 de marzo de 1746.
Sus padres formaban parte de la clase media baja de la época; José
Goya era un modesto dorador que poseía un taller en propiedad y
poco más, de hecho "no hizo testamento porque no tenía de qué"
según consta en su óbito parroquial y Engracia Lucientes pertenecía
a una familia de hidalgos rurales. La familia tenía casa y tierras
en Fuendetodos por lo que el pintor nació en este lugar, pero
pronto se trasladaron a Zaragoza.
En la capital aragonesa recibió Goya sus primeras enseñanzas; fue
a la escuela del padre Joaquín donde conoció a su amigo íntimo
Martín Zapater y parece que acudió a la Escuela de dibujo de José
Ramírez. Con doce años aparece documentado en el taller de José
Luzán, quien le introdujo en el estilo decadente de finales del
Barroco. En este taller conoció a los hermanos Bayeu, muy
importantes para su carrera profesional. Zaragoza era pequeña y
Goya deseaba aprender en la Corte; este deseo motiva el traslado
durante 1763 a Madrid, participando en el concurso de las becas
destinadas a viajar a Italia que otorgaba la Academia de San
Fernando, sin obtener ninguna.
En la capital de España se instalará en el taller de Francisco
Bayeu, cuyas relaciones con el dictador artístico del momento y
promotor del Neoclasicismo, Antón Rafael Mengs, eran excelentes.
Bayeu mostrará a Goya las luces, los brillos y el abocetado de la
pintura. Permaneció en el taller durante 5 años. Decidió ir a
Italia por su cuenta; dicen que llegó a hacer de torero para
obtener dinero. El caso es que en 1771 está en Parma, presentándose
a un concurso en el que obtendrá el segundo premio; la estancia
italiana va a ser corta pero muy productiva. A mediados de 1771 está
trabajando en Zaragoza, donde recibirá sus primeros encargos dentro
de una temática religiosa y un estilo totalmente académico.
El 25 de julio de 1773 Goya contrae matrimonio en Madrid con María
Josefa Bayeu, hermana de Francisco y Ramón Bayeu por lo que los
lazos se estrechan con su "maestro". Los primeros encargos
que recibe en la Corte son gracias a esta relación. Su destino sería
la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara, para la que Goya
deberá realizar cartones, es decir, bocetos que después se
transformarán en tapices.
Goya fallece en Burdeos en la noche del 15 al 16 de abril de 1828, a
la edad de 82 años. Sus restos mortales descansan desde 1919 bajo
sus frescos de la madrileña ermita de San Antonio de la Florida, a
pesar de que le falte la cabeza ya que parece que el propio artista
la cedió a un médico para su estudio.
OBRA
Goya fue un pintor extraordinariamente versátil
que cultivó con maestría los distintos géneros de la pintura, el
grabado y el dibujo. Realizó obras mitológicas y alegóricas. Sin
embargo, el grueso de su producción pictórica la dedicó al arte
religioso, la vida cotidiana y, especialmente, al retrato.
Para entender el alcance del arte de Goya, y
para apreciar los principios que gobernaron su desarrollo y su
tremenda versatilidad, es impresendible entender que su labor cubrió
un período de más de 60 años, porque continuó dibujando y
pintando hasta hasta la edad de 82 años.
La
relación con la Real Fábrica durará 18 años y en ellos realizará
sus cartones más preciados: Merienda a orillas del Manzanares, El
Quitasol, El Cacharrero, La Vendimia o La Boda. Por supuesto,
durante este tiempo va a efectuar otros encargos importantes; en
1780 ingresa en la Academia de San Fernando para la que hará un
Cristo crucificado, actualmente en el Museo del Prado. Y ese mismo año
decora una cúpula de la Basílica del Pilar de Zaragoza, aunque el
estilo colorista y brioso del maestro no gustara al Cabildo
catedralicio y provocara el enfrentamiento con su cuñado Francisco
Bayeu.
Al regresar a Madrid trabaja para la recién inaugurada iglesia de
San Francisco el Grande por encargo de un ministro de Carlos III. En
Madrid se iniciará la faceta retratística de Goya, pero será
durante el verano de 1783 cuando retrate a toda la familia del
hermano menor de Carlos III, el infante D. Luis, en Arenas de San
Pedro (Ávila), sirviéndole para abrirse camino en la Corte,
gracias también a su contacto con las grandes casas nobiliarias
como los Duques de Osuna o los de Medinaceli, a los que empezará a
retratar, destacando la Familia de los Duques de Osuna, uno de los
hitos en la carrera de Goya. Carlos IV sucede a su padre en
diciembre de 1788; la relación entre Goya y el nuevo soberano será
muy estrecha, siendo nombrado Pintor de Cámara en abril de 1789.
Este nombramiento supone el triunfo del artista y la mayor parte de
la Corte madrileña pasa por su estudio para hacerse retratos, que
cobra a precios elevados. Durante 1792 el pintor cae enfermo;
desconocemos cuál es su enfermedad pero sí que como secuela dejará
a Goya sordo para el resto de sus días. Ocurrió en Sevilla y Cádiz
y en Andalucía se recuperará durante seis meses; esta dolencia hará
mucho más ácido su carácter y su genio se verá reforzado. El
estilo suave y adulador dejará paso a una nueva manera de trabajar.
Al fallecer su cuñado en 1795 ocupará Goya la vacante de Director
de Pintura en la Academia de San Fernando, lo que supone un
importante reconocimiento. Este mismo año se iniciará la relación
con los Duques de Alba, especialmente con Doña Cayetana, cuya
belleza y personalidad cautivarán al artista.
Cuando ella enviudó, se retiró a Sanlúcar de Barrameda y contó
con la compañía de Goya, realizando varios cuadernos de dibujos en
los que se ve a la Duquesa en escenas comprometidas. De esta relación
surge la hipótesis de que
Doña Cayetana fuera la protagonista del cuadro más famoso de Goya:
la Maja Desnuda. La Maja desnuda es la primera figura femenina de la
historia de la pintura que muestra el vello púbico, poniendo de
manifiesto su originalidad. Pero también Goya intervendrá en la
elaboración de los Caprichos, protagonizando algunos de ellos. En
estos grabados Goya critica la sociedad de su tiempo de una manera
ácida y despiadada, manifestando su ideología ilustrada. En 1798
el artista realiza la llamada Capilla Sixtina de Madrid para emular
a la romana de Miguel Ángel: los frescos de San Antonio de la
Florida, en los que representa al pueblo madrileño asistiendo a un
milagro. Este mismo año firma también el excelente retrato de su
amigo Jovellanos.
El contacto con los reyes va
en aumento hasta llegar a pintar La Familia de Carlos IV, en la que
el genio de Goya ha sabido captar a la familia real tal y como era,
sin adulaciones ni embellecimientos. La Condesa de Chinchón será
otro de los fantásticos retratos del año 1800. Los primeros años
del siglo XIX transcurren para Goya de manera tranquila, trabajando
en los retratos de las más nobles familias españolas, aunque
observa con expectación cómo se desarrollan los hechos políticos.
El estallido de la Guerra de la Independencia en mayo de 1808 supone
un grave conflicto interior para el pintor ya que su ideología
liberal le acerca a los afrancesados y a José I mientras que su
patriotismo le atrae hacia los que están luchando contra los
franceses. Este debate interno se reflejará en su pintura, que se
hace más triste, más negra, como muestran El Coloso o la serie de
grabados Los Desastres de la Guerra. Su estilo se hace más suelto y
empastado. Al finalizar la contienda pinta sus famosos cuadros sobre
el Dos y el Tres de Mayo de 1808. Como Pintor de Cámara que es debe
retratar a Fernando VII quien, en último término, evitará que
culmine el proceso incoado por la Inquisición contra el pintor por
haber firmado láminas y grabados inmorales y por pintar la Maja
Desnuda. A pesar de este gesto, la relación entre el monarca y el
artista no es muy fluida; no se caen bien mutuamente. La Corte
madrileña gusta de retratos detallistas y minuciosos que Goya no
proporciona al utilizar una pincelada suelta y empastada. Esto
provocará su sustitución como pintor de moda por el valenciano
Vicente López.
Goya inicia un periodo de aislamiento y amargura con sucesivas
enfermedades que le obligarán a recluirse en la Quinta del Sordo,
finca en las afueras de Madrid en la que realizará su obra suprema:
las Pinturas Negras, en las que recoge sus miedos, sus fantasmas, su
locura. En la Quinta le acompañaría su ama de llaves, Dª.
Leocadia Zorrilla Weis, con quien tendrá una hija, Rosario. De su
matrimonio con Josefa Bayeu había nacido su heredero, Francisco
Javier. Goya está harto del absolutismo que impone Fernando VII en
el país, así que en 1824 se traslada a Francia, en teoría a tomar
las aguas al balneario de Plombières pero en la práctica a
Burdeos, donde se concentraban todos sus amigos liberales exiliados.
Aunque viajó a Madrid en varias ocasiones, sus últimos años los
pasó en Burdeos donde realizará su obra final, la Lechera de
Burdeos, en la que anticipa el Impresionismo.
ANÉCDOTAS

La última película de Carlos Saura ("Tango",
"Flamenco", "Carmen") retrata la vida del pintor
Francisco Goya como un hombre suntuoso, genial, polémico y
creativo. Pese a esto, uno sale del cine sin tener una gran idea
concreta sobre quién fue este artista, porque el retrato elegido
por Saura se queda en las anécdotas del pintor y sólo cierra para
aquellos que antes de entrar tengan una idea cabal del personaje al
cual van a ver.
María del Pilar Teresa Cayetana de Silva,
Duquesa de Alba entre 1776 y 1802, fue la dama elegida para poner en
pie una leyenda protagonizada por el sexo o, al menos, por cierta
desenvoltura algo promiscua en el arreglo de las pasiones carnales.
La desgracia cayó entonces sobre la duquesa, cuya biografía se
pierde a partir de ese momento en la bruma de los jardines de
Piedrahita y de las arenas de Sanlúcar de Barrameda, donde aparece
la figura de Francisco de Goya para enamorarse de ella en los últimos
años de su vida. Un amor cuya correspondencia nadie aclara, pero
que parece digno de crédito en lo que corresponde al artista, no
demasiado atractivo y con unos ademanes de patán quizá excesivos.
Concepción Calleja no aclara en su biografía lo que fue aquella
pasión ni aquellos besos de los que se supone que relata el último.
Así que todo vuelve a donde estaba. ¿Pintó o no pintó Goya a
Cayetana desnuda? En cuanto a que si se amaron, la pregunta es la
habitual en la curiosidad sobre esos casos, ¿cómo se amaron? Al
parecer, Goya maquillaba a Cayetana, y Cayetana le pedía que lo
hiciera con un verde veronés de composición fatal. La muerte de la
dama a los 40 años hizo correr todo tipo de suposiciones. Sus
papeles fueron saqueados. Las investigaciones acabaron en humo. Y
los restos de Cayetana acabaron en una nueva interrogación, por la
que toda la historia se va de vuelta al mito.
El cadáver de Cayetana, exhumado en 1945, mostró que le faltaba un
pie. Puede que Goya viera los pies de la duquesa sin necesidad de
recurrir al truco de Salomón. Lo curioso es que cuando el cadáver
del pintor fue exhumado, tampoco estaba completo. Le faltaba la
cabeza.
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