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Las novelas de Caballerías.
Don
Quijote, Caballero Andante
La figura de don Quijote corresponde a la de un hidalgo
de nivel medio, de vida austera, volcado en la lectura de
romances y libros de caballería. Su descripción física podría
inspirarse en el Examen de Ingenios (1575) de Huarte
de San Juan. Don Quijote camina en busca de aventuras
imaginando el estilo grandilocuente con que su futuro cronista
las narraría. En una venta, que toma por castillo, pide al
ventero, a quien considera un castellano, que le nombre
caballero, a lo que éste accede, y en una ceremonia burlesca,
ya con el supuesto título de caballero, le recuerda a don
Quijote la necesidad de llevar equipaje y, sobre todo, dinero.
En su primera aventura,
el caballero Don Quijote libra a un muchacho de la paliza que
le está dando su amo por un sueldo que el muchacho le debe.
Ante la espantosa presencia de don Quijote, Andrés queda libre,
pero al irse el caballero, el amo sigue con el castigo.
A unos mercaderes, don
Quijote les exige afirmar que Dulcinea del Toboso es la mujer
más bella de la tierra, a lo que responden apedreando al
hidalgo y dejándolo en el suelo, casi muerto. Un labrador
vecino lo recoge y escucha los romances que recita sobre su
caso.
¿Era nuestro don Quijote un loco? Nos inclinamos a pensar que
El Caballero de la Triste Figura fue el primer romántico, el
eje central de la literatura de una centuria que ha pasado a
la historia cómo Siglo de Oro.
Cervantes aprovechará la
quema de libros de don Quijote para mostrar las lecturas que
realizó en su vida, como los libros de caballerías.
Crítica a
la novela de Caballerías en el Quijote
La novelas de los Siglos de Oro tiene su santo y seña en
Miguel de Cervantes Saavedra, máximo exponente de las letras
hispánicas y tal vez de las universales. Su novela El
Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha le ha hecho
alcanzar las cimas de la inmortalidad.
Su obra cumbre y por la que se le
conoce universalmente es El Ingenioso Hidalgo Don Quijote
de la Mancha. En ella narra la vida de un hidalgo
manchego que se vuelve loco a causa de sus lecturas. Fue un
firme ataque a las novelas de caballerías muy de moda en su
época. Nuestro protagonista pierde la cabeza, se hace nombrar
caballero y convence a su vecino Sancho a que lo siga a través
de un fabuloso viaje que les llevará a conquistar la gloria
para ennoblecerse él y su dama Dulcinea. Comienza sus andanzas
por tierras manchegas donde lucha con todo tipo de enemigos
imaginarios.
Hasta ese momento la novela o las
historias noveladas nos narraban la vida del protagonista
desde su nacimiento. Cervantes cambia esa tendencia comenzando
su novela en el momento en el que los hechos se nos hacen
importantes en la trama. No sabemos nada del nacimiento o
infancia del protagonista, porque no es importante para los
hechos que van a suceder a continuación. No hay hechos
anteriores al momento en el que se vuelve loco.
El quijote hace una crítica velada a las novelas de
caballería que para Miguel de Cervantes eran verdadero veneno
para la conciencia, el sano juicio y el espíritu.
La
crítica comienza a tomar forma al principio de la obra cuando
Alonso Quijano yace en la cama enfermo, provocando su delirio
el temor de sus sirvientes. Tras leer un sinfín de novelas
caballerescas, nuestro hidalgo decide hacerse caballero
andante, ante el pesar y el asombro de sus amigos que, en vano
intentan hacerle entrar en razón. En su locura envolverá a su
fiel escudero, Sancho Panza, que será la cordura personificada
durante buena parte de la obra.
El libro retrata todo el ideario de su
época. Hemos hablado de la crítica que se realiza de los
libros de caballerías, pero la temática es muy variada.
Cervantes vive en una época de crisis, de grandes cambios que
se plasman en su obra. La literatura está pasando de ser algo
oral, que se lee en voz alta, a ser algo que se lee en
silencio. Cervantes pensó, o era una opinión general, que la
lectura silenciosa podía provocar la locura.
Don Quijote representa el idealismo.
Se mueve por un ideal de gloria y honor, imagen del propio
autor en sus aventuras. En el siglo XVI la Reconquista ha
terminado y la península ha quedado llena de soldados sin
trabajo. Muchos de ellos se marchan a la conquista de América,
lugar en el que aún podían conquistar la fama. Se dice que los
conquistadores son los últimos caballeros andantes que
quedaban.
Sancho Panza es el incondicional
acompañante de Don Quijote, y a la vez es su contrapunto. Él
es un admirador de su señor y le va a ser fiel hasta la
muerte, pero también es el que va a poner sensatez a las
locuras del hidalgo. Así, el escudero es el que nos va a
contar lo que son en realidad las visiones de su amo, los
gigantes que no son gigantes sino molinos de viento
En los últimos momentos de la vida de
Don Quijote aparece el drama. Su cordura vuelve y se da cuenta
de que todo ha sido en vano. Al mismo tiempo que él recobra la
sensatez, Sancho va perdiendo la cabeza. Los papeles cambian.
La locura de Don Quijote le sirve de excusa para plasmar estos
hechos, porque Sancho Panza da la explicación desde el plano
racional para todo lo sobrenatural. Con ello Cervantes se
adelanta a su época poniendo todo lo fantástico en los ojos de
un loco, con lo cual queda en el plano de la irrealidad.
La
novela de Caballerías, fundamentos.
Las novelas de caballerías tuvieron gran auge en España
durante el siglo XVI y fueron leídas con avidez. Se cuenta que
el propio emperador Carlos V, Santa Teresa de Jesús y San
Ignacio de Loyola se entusiasmaron con esa literatura de
imaginación.
Amadís de Gaula, publicado en 1504, es el más original,
importante y famoso de los libros de caballerías españoles,
género que se cierra con Don Quijote, una burla ingeniosa e
implacable. Se supone, sin embargo, que desde el siglo XVI ya
circulaban versiones de estos relatos. En las novelas
caballerescas sobreviven los temas y actitudes de la Edad
Media: la defensa del honor, la idealización de la mujer, el
ejercicio individual de la justicia.
Construida con personajes planos, diseñados a partir de una
rígida visión casi siempre maniquea, héroes y villanos
componían la estructura esencial de esta narrativa histórica.
El héroe es un paladín que va en busca de aventuras, dispuesto
a sostener con las armas y contra cualquier tipo de enemigos,
los principios por lo que lucha. El ámbito en el que se mueve
el caballero es fantástico; sus hazañas son extraordinarias,
sobrenaturales: vence a gigantes y a seres monstruosos;
castillos, ínsulas, encantamientos y hechos sobrehumanos
aparecen constantemente en el mundo novelesco de los
caballeros andantes; su vida es una cadena interminable de
hazañas.
Héroes
más importantes: Amadís de Gaula, Palmerín, Tristán
El código de valores de estas novelas lo forman todas las
virtudes que el héroe debe manejar para llegar a ser un modelo
de conducta para el pueblo que lo rodea. Estos dones pueden
ser competitivos, los cuales le permiten ganar batallas y
enfrentarse a sus enemigos, satisfacen el "yo" del héroe y su
fuerza física. El otro tipo de virtudes que conforman al héroe
son las cooperativas, en las cuales el héroe demuestra sus
sentimientos de bondad, de solidaridad, de amor al que lo
necesita; estos dones enriquecen su espíritu.
Amadís de Gaula
Una de las obras más importantes de la literatura caballeresca
en España es Amadís de Gaula. Amadis es un caballero que
realiza en forma sucesiva gran cantidad de aventuras para
lograr el amor de una hermosísima dama llamada Oriana. Amadís
recoge en su figura todos los valores que debe ostentar un
caballero andante: valiente, cortés, defensor de los
desvalidos, enamorado de su dama. Amadís, lanza en ristre, irá
desarrollando un sinfín de aventuras de las que saldrá
victorioso y tras las cuales demostrará al mundo ser merecedor
de la mano de Oriana.
Tristán
La primera mención en España a este héroe de la literatura
caballeresca aparece a mediados del siglo XII en una lección
poética de un anónimo trovador catalán. Tristán responde a los
cánones del caballero de una forma milimétrica: galán, cortés
y valiente.
Otros héroes como Palmerín,
Lancelot o Perseforest son auténticas fotocopias del resto de
heróicos personajes que sembraron la literatura europea.
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