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La Rioja
La Rioja, comunidad autónoma
española que se denominaba hasta 1982 provincia de Logroño, está
situada en el ángulo occidental del valle del Ebro, río que le
sirve de frontera en su parte nororiental. Limita con las
comunidades de Castilla y León al sur y oeste, País Vasco al
norte, Navarra al norte y al este y Aragón al este. El origen de
su nombre se debe al de una antigua comarca surcada por el río
Oja (Río Oja), y esta denominación, Rioja, se fue aplicando
progresivamente al conjunto de valles que integran actualmente
todo el territorio regional. Tiene sólo 5.045 km2, por lo que
constituye una de las comunidades autónomas españolas de menor
extensión.
Población
La población de la comunidad (datos del 2003)
es de 287.390 habitantes. Su distribución viene condicionada por
la dualidad entre montaña y llanura. Las zonas altas están
escasamente pobladas y en clara regresión demográfica, con una
tasa de natalidad muy baja. En contraste con las zonas montañosas,
las cuencas de los ríos (sobre todo en los municipios más
industrializados como Calahorra y Arnedo) y, en especial, la
ciudad de Logroño y pueblos colindantes, ofrecen densidades de
población altas.
A lo largo del siglo XX, la región se ha visto afectada por la
emigración, aunque este fenómeno ha sido más moderado que el de
otras zonas de la España interior. La emigración se ha frenado
en los últimos años. La Rioja tiene una de las tasas de
natalidad más bajas (0,9%) y una tasa de mortalidad ligeramente
superior a la española, lo que hace que el crecimiento de la
población se encuentre casi detenido.
Economía
La
dualidad llano y montaña hace que en La Rioja haya una
agricultura muy rica y variada. En las zonas de montaña predomina
la ganadería ovina. En los valles de los ríos se desarrolla una
agricultura floreciente y en expansión.
Del total de la tierra labrada, un 75% es de secano, con cultivos
herbáceos (trigo y cebada) y, sobre todo, la vid, principal
cultivo de la región. El vino de Rioja es uno de los más
prestigiosos de Europa y produce cantidades importantes (1.069.122
hl).
En el regadío (38.407 ha) se obtienen productos de gran valor que
son la base de la industria de conservas de hortalizas y
vegetales. Se producen espárragos, pimientos y otras hortalizas.
Las zonas de huerta están ubicadas en el fondo de los valles
fluviales y, sobre todo, en las zonas regadas por el canal de
Lodosa. Dada la estructura de la propiedad, muy parcelada, la
producción hortofrutícola comienza a tener dificultades para
competir con la de otras regiones españolas.
La industria contribuye en más del 30% al valor global de la
producción regional. La principal zona industrial está situada
junto a la ciudad de Logroño, en las poblaciones de Cenicero,
Haro y Calahorra. Se trata de una industria fundamentalmente
agroalimentaria, en la que la producción de vino y conservas
ocupa el lugar más importante. Se fabrican también productos
textiles y calzado (Logroño, Arnedo, Cervera del Río Alhama y
Ezcaray); muebles (Ezcaray, Logroño y Nájera), cauchos, plásticos
y otros productos químicos, así como maquinaria y material de
transporte.
El sector servicios tiene un gran protagonismo
en la economía de la región; ocupa al 41% de la población
activa y aporta más de la mitad del valor de la producción. Es,
no obstante, un sector poco modernizado y muy atomizado. La renta
per cápita regional es ligeramente superior a la media española,
y en 1995 ocupaba el sexto puesto en cuanto al producto interior
bruto (PIB) por habitante dentro del conjunto de las comunidades
autónomas.
Historia
Si
hay una sola circunstancia que caracteriza la historia de La Rioja,
al menos hasta poco después de la Edad Media, es su situación en
el cruce de dos rutas de fundamental importancia: el camino de
Santiago, que trajo a celtas, godos, francos, sajones y judíos; y
el otro, desde el Mediterráneo por el río Ebro, que trajo a los
iberos, romanos y árabes.
Fue ocupada durante el primer milenio a.C. por pueblos de cultura céltica:
los berones se instalaron en el valle del Ebro, mientras que los
pelendones lo hicieron en la zona montañosa. La colonización
romana tuvo gran importancia, ya que fundaron o potenciaron
destacados núcleos urbanos: Calagurris (Calahorra), Gracurris
(Alfaro) o la misma Iuliobriga, actual Logroño. Como el resto del
valle del Ebro, la actual Rioja pasó a poder de los musulmanes en
el año 714. En los dos siglos siguientes éstos mejoraron y
ampliaron los sistemas de regadíos de la época romana mediante la
construcción de numerosas acequias. En esta época se la denominaba
al Assiqia (‘tierra de acequias’).
En el año 923 fue
conquistada por Ordoño II, rey de León y, posteriormente, por
Sancho Garcés de Navarra. Se produjeron en los años siguientes
oleadas repobladoras de navarros y alaveses (durante un tiempo en el
valle del Oja y del Tirón se habló vascuence) que convivieron con
la población autóctona mozárabe. En la acción repobladora tuvo
mucha importancia la creación de numerosos e importantes
monasterios que ocuparon las mejores tierras de los ríos. Así,
desde los dos monasterios de San Millán de la Cogolla (Suso y,
sobre todo, San Millán de Yuso) se repobló el valle del río
Najerilla.
Durante
los siglos XI y XII las tierras riojanas fueron motivo de disputa
entre los reyes castellanos y navarros por lo que pasaron varias
veces de unas manos a otras. En 1167 se reclamó el arbitrio de
Enrique II de Inglaterra, quien dispuso que fuera entregada
definitivamente al reino de Castilla. Pese a ello, en algunas
ocasiones fue atacada e incluso tomada por navarros y aragoneses,
como ocurrió en 1336 o en 1460, aunque, en todos los casos, volvió
pronto a manos castellanas.
Durante la época medieval ciudades como Logroño, Nájera o Santo
Domingo de la Calzada fueron puntos importantes del Camino de
Santiago, lo que estimuló el desarrollo urbano, comercial y
cultural de la zona. Los monasterios jugaron un papel trascendental
en la cultura medieval formando importantes bibliotecas y
difundiendo técnicas artísticas en el terreno de las miniaturas o
la talla en piedra y marfil. Como dato significativo puede decirse
que las primeras palabras escritas en castellano (las Glosas
Emilianenses) proceden del monasterio de San Millán de Yuso.
El territorio de la actual comunidad autónoma quedó repartido en
las sucesivas divisiones territoriales de la época moderna: durante
el siglo XVIII formó parte de las intendencias de Burgos y Soria.
En la división territorial de José I, en 1810, quedó casi toda
ella incluida en la prefectura de Burgos. En la división
territorial de 1833 se creó la provincia de Logroño, que ha
mantenido sus límites hasta la actualidad.
En la segunda mitad del
siglo XIX se produjo, como en otras zonas españolas, un gran auge
de la producción de vino, hecho que cobró un especial impulso en
los años posteriores a la destrucción de los viñedos franceses
provocada por la filoxera en las décadas de 1870 y 1880. Fue en
este periodo cuando se fundaron las dieciséis más importantes
bodegas criadoras y exportadoras de vino de mesa. Durante el último
tercio del siglo XIX se exportaron a Francia grandes cantidades de
caldos, que salían de la región a través de una línea de
ferrocarril, financiada con capital francés, que unía Logroño con
el puerto de Bilbao. De este momento proceden las elites sociales y
económicas de la región que, en gran parte, han mantenido su poder
hasta los tiempos actuales.
En las ultimas décadas,
como consecuencia de la crisis de las principales bodegas, se ha
producido la venta de varias de éstas a empresas de fuera de la
región, algunas de ellas multinacionales extranjeras. Todo ello,
junto con el predominio del sector terciario en la economía, está
produciendo importantes cambios sociales y económicos.
Agricul tura
El cultivo de la vid llegó
a La Rioja procedente de los pueblos mediterráneos a través del
Valle del Ebro. Se habla de los romanos, de los fenicios, e incluso
de los primitivos pueblos celtíberos que ocuparon las tierras
riojanas. Una historia milenaria de la que son testigos los restos
de cerámicas de la época romana, las fuentes documentales escritas
en los monasterios de San Millán, de San Martín de Albelda y
Valvanera, y los conjuntos de lagares rupestres de la Sonsierra
riojana.
Precisamente, los monjes
fueron los principales difusores de la cultura vinícola. En La
Rioja, en el Monasterio de Suso de San Millán de la Cogolla, un
monje nacido en el pueblo de Berceo (1198) escribió los primeros
versos conocidos en lengua romance. En su obra "Los Milagros de
Nuestra Señora", del siglo XIII, Gonzalo de Berceo hace
referencia al vino en estos versos:
"quiero fer una prosa
en román paladino,
en cual suele el pueblo fablar con su vezino,
ca non so tan letrado por fer otro latino
bien valdrá., como creo, un vaso de bon vino".
Por los fondos documentales
de los monasterios riojanos sabemos también que en la Edad Media el
vino no era una simple bebida, sino una de las bases más firmes
sobre las que descansaba la alimentación humana. La regla monástica
femenina, transcrita en el año 976 para ser observada en el
monasterio de las Santas Nunilo y Alodia, cerca de Nájera, permite
a las monjas que beban la tercera parte de una emina, ración
marcada por San Benito para los monasterios masculinos.
El vino formaba parte de la
dieta alimenticia cotidiana, como se demuestra en un diploma de
comienzos del siglo XIII, contenido en el Cartulario de San Martín
de Albelda, donde constan las provisiones de vino del monasterio a
los campesinos para los trabajos de vereda, y en la comida, la
merienda y en la cena si iban a arar; junto con las raciones de pan,
queso y carne. En la sociedad medieval, desde el siglo X hasta el
siglo XV, tanto el trigo como el vino hicieron las veces de moneda,
y en los frecuentes tiempos de carestía de cereal, el vino desempeñó
un papel primordial en los intercambios.
La región vitivinícola de
la Rioja está enclavada en el Valle del Ebro, entre el río Ebro al
Norte y las estribaciones de la Sierra de La Demanda al Sur, con
influencias de los climas atlántico y mediterráneo. Esta situación
geográfica, las condiciones climáticas y la constitución del
suelo la convierten en una región privilegiada para el cultivo de
la vid.
La Denominación de
Origen Calificada Rioja extiende su zona de producción por las
comunidades autónomas de La Rioja, País Vasco (Álava) y Navarra.
La
vendimia
El comienzo de la vendimia en La Rioja es tardío. Empieza en el mes
de Septiembre, "por San Miguel, vino y miel " (San Miguel
es el día 29 de septiembre). La recolección de la uva suele durar
entre treinta y cuarenta días.
La vendimia tradicional se
hace de forma manual. Para desprender los racimos de uva de la cepa,
los vendimiadores utilizan una pequeña hoz llamada
"corquete". La uva se recoge en cestos de mimbre o de
castaño, en cunachos y en comportones, que antes eran de madera de
haya, con cellos de avellano. Los recipientes se transportan en los
remolques de los tractores hasta la bodega.
La cosecha de Rioja del año
2000 obtuvo cifras récord, debido a las excelentes condiciones
climatológicas del año, alcanzando la producción amparada casi
310 millones de litros.
A
tan sólo 50 km. de Vitoria-Gasteiz se encuentra la Rioja Alavesa,
zona vitivinícola de gran tradición y prestigio. Su situación
entre las Sierras de Toloño, Cantabria y río Ebro ha determinado
la singularidad de sus tierras. Toda la Rioja Alavesa es un inmenso
viñedo salpicado de Villas y pueblos que se alzan sobre collados, a
las orillas del Ebro o en las faldas de la sierra, con importantes
restos arqueológicos, zona monumental y artística además del
atractivo paisajístico.
Rioja Alavesa se conoce fundamentalmente por la calidad de sus
excelentes vinos. El proceso de envejecimiento caracteriza y
diferencia a los vinos de Rioja de los del resto de las zonas
vitivinícolas del mundo. Tras permanecer en barricas bordelesas de
madera de roble (de 225 litros de capacidad), el vino pasa un tiempo
en botella. Según el proceso de envejecimiento seguido se
establecen las siguientes categorías:
Joven:
Vinos en su primer o segundo año, que conservan sus características
primarias de frescor y afrutado.
Vinos
de Crianza: Vinos como mínimo en su tercer año que han
pasado 1 año como mínimo en barrica y algunos meses en botella. En
vinos blancos el período mínimo de envejecimiento en barrica es de
6 meses.
Vinos
de Reserva: Vinos seleccionados de las mejores añadas, que
por sus buenas características han envejecido durante 3 años entre
barrica y botella, de los cuales 1 como mínimo en barrica. En vinos
blancos el período de envejecimiento es de 2 años, de los cuales
como mínimo 6 meses en barrica.
Vinos de Gran
Reserva: Vinos seleccionados de añadas
excepcionales que han permanecido como mínimo 2 años en barrica y
3 en botella. En vinos blancos el período de envejecimiento es de 4
años, de los cuales 6 meses como mínimo en barrica.
Folklore
La Batalla del Vino, en
Haro
Fecha:29 de Junio
Lugar: Riscos de Bilibio, junto a la Ermita de San Felices.
Dentro de las fiestas de
Haro dedicadas a San Juan, San Felices y San Pedro, a finales de
Junio, se encuadra la Batalla del Vino. El origen histórico de este
litigio se centra en un conflicto territorial entre la localidad
burgalesa de Miranda de Ebro y la riojana de Haro por la posesión
de la zona de los riscos de Bilibio.
Este enclave fue castillo
medieval situado sobre algún baluarte prerromano, y lugar desde
donde se inició la Reconquista. En estos riscos residía San
Felices, maestro de San Millán de la Cogolla, y allí se levantó
una ermita en su recuerdo.
Por
la disputa de este sitio y para mantener su dominio, deben acudir
los vecinos de la villa riojana de Haro cada fecha de San Pedro, el
29 de Junio a los riscos de Bilibio. Allí, el Regidor Síndico de
la villa jarrera colocará en la parte alta de estas peñas el pendón
de la ciudad, en señal de posesión. Si los jarreros no acudieran
un año a esta cita perderían el dominio de esta zona y pasaría a
jurisdicción de la vecina Miranda de Ebro.
En la Ermita de San Felices
se celebra misa y después almuerzo. Una vez concluido se desarrolla
la Batalla del Vino, en la que todos los que asisten se arrojan
miles de litros de vino utilizando los envases y depósitos más
variados. El color de los atuendos de los romeros se va volviendo de
color del vino que tiñe las prendas y el ambiente.
Al mediodía, tras la
batalla, los supervivientes regresan a la ciudad donde se bailan las
tradicionales vueltas en la Plaza de la Paz, junto al Ayuntamiento
de Haro.
Música
Hace varias décadas, en La
Rioja se apagó la llama de un viejo instrumento. Las notas de la
gaita de fuelle se escucharon por última vez en los valles del Alto
Najerilla. Su recuerdo ha estado a punto de desaparecer por completo
pero, gracias a una minuciosa labor de investigación, hemos podido
recuperar el instrumento para darle en la actualidad un nuevo vigor.
Gastronomía
Carpaccio
de bonito en escabeche de limón y piñones fritos
Ingredientes para seis
raciones: Un lomo de bonito del Norte, una cebolla, hojas de
laurel, 3 ó 4 dientes de ajo, pimienta negra en grano, zumo de un
limón, Aceite de oliva, piñones
Modo de hacerlo:
Limpiamos el lomo y lo envolvemos con film transparente. Lo metemos
a congelar hasta que quede duro. Para el escabeche ponemos aceite en
una sartén, añadimos la cebolla en trozos grandes, el laurel, los
ajos y la pimienta negra. Lo sofreímos a fuego lento, hasta que
coja color. Al retirarlo le añadimos el zumo de limón y una pizca
de sal. Con cuidado, procurando hacer rodajas muy finas, loncheamos
el bonito. Con una cuchara lo empapamos del jugo del escabeche por
encima. Al tiempo, freímos en aceite unos piñones o los tostamos
al horno. Los añadimos y espolvoreamos todo con cebollino o
perejil.
Arte
Santo Domingo de la Calzada
Santo Domingo de la Calzada constituye una de las principales etapas
del Camino de Santiago a su paso por La Rioja
La arquitectura gótica
encuentra sus mejores ejemplos en los templos, ermitas y monasterios
de La Rioja Alta, así como en los castillos y palacios
fortificados, cuyos testimonios se reparten por toda la Comunidad.
Las artes figurativas evolucionan hacia un naturalismo cada vez
mayor. Además de las imágenes de vírgenes y crucificados,
encontramos escultura gótica en portadas, capiteles, sepulcros y
sillerías de coro. La pintura decora muros y retablos, en los que
se narran escenas sagradas. Por último, la orfebrería ofrece bellísimas
cruces procesionales, custodias y relicarios, realizados en metales
preciosos de gran valor.
Monumentos
Castillos y Fortalezas en
La Rioja
Castillo
de Agoncillo o Aguas Mansas. La ubicación del castillo de
esta localidad es muy estratégica, muy cercano al río Ebro y más
cercano de la desembocadura de sus afluentes el Jubera y el Leza,
cerca de la calzada romana, el Itinerario XXXII de Antonio.
Torre
fuerte de Alberite. Denominada Palacio de Dª Urraca, está
ubicada al S-W. del casco urbano de Alberite, en el Barrio de la
Torre. Es de planta rectangular , construida con muros de sillería,
macizados con morrilo, de 2,50 m. de grosor.
Castillo
de Arnedo. Se sitúa al E. de la población, sobre el cerro
de su nombre. Un escarpe al E. y S. y el talud del resto de los
lados configuran las defensas exteriores naturales. Su estado es
ruinoso pero puede reconstruirse la planta del recinto interior.
Castillo
de Arnedillo. Se ubica al N. de la villa, en la margen
derecha del río Cidacos, junto al puente a través del que discurría
el viejo camino que comunicaba el alto valle del río con la tierra
de Arnedo, y que hoy nos lleva a la ermita mozárabe de Santa María
de Peñalba.
Deporte
Turismo
activo en La Rioja
Montañismo, senderismo, escalada, espeleología, bicicleta de montaña,
etc... actividades deportivas relacionadas con la montaña y que se
pueden practicar en la zona montañosa de las sierras riojanas del
Sur y en la Sonsierra al Norte.
Montañismo
La
diversidad de paisajes de La Rioja, las montañas y los ríos, los
espacios naturales, los caminos, senderos y pistas forestales, además
de la fauna, ofrecen múltiples posibilidades para realizar
actividades deportivas en la naturaleza, que complementan la oferta
de turismo rural y cultural.
La red de senderos de La
Rioja permite recorrer los paisajes naturales más atractivos, desde
el Camino de Santiago hasta el Sendero de Gran Recorrido GR-93, o
las Vías Verdes del Cidacos y del Oja, aprovechando los trazados de
antiguos ferrocarriles. Las rutas clásicas montañeras alcanzan las
28 cumbres que superan los 2.000 metros de altitud.
Recorridos en bicicleta de
montaña, actividades de escalada y espeleología, vuelos en
parapente y ala delta, paseos a caballo, la caza y la pesca,
completan una interesante oferta de actividades deportivas en la
naturaleza para todos los gustos y durante todo el año. Actividades
que se organizan desde las propias federaciones deportivas o
mediante la oferta de las empresas y asociaciones de turismo activo
especializadas.
El relieve montañoso de las
sierras del Sur de La Rioja, en el Sistema Ibérico, permite
realizar itinerarios muy interesantes, una riqueza y variedad que
convierten a La Rioja en un destino clásico para los montañeros.
Destacan
las rutas más tradicionales a las cumbres de las Sierras de La
Demanda, Urbión y Cebollera, junto con otras menos conocidas y
frecuentadas por las sierras de Cameros, Moncalvillo, Monte Real y
el Hayedo de Santiago, Sierra de la Hez, San Cristóbal, Achena, Peñalosa
y Alcarama. Además de los Montes Obarenes y la Sierra de Toloño en
el Norte, en las proximidades del Valle del Ebro.
Relación de algunas de
las 28 cumbres que superan los 2.000 metros de altitud:
Cabeza Herrera Sierra de Urbión- . 2.002; Cabeza Parda Sierra de la
Demanda- .2.116; Cachipurri Sierra de la Demanda- 2.023;Campos
Blancos Sierra de la Demanda- 2.058.
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